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Mostrando entradas de enero, 2018

El cirujano.

Hay algo curioso detrás de una cuenta atrás, algo que al mismo tiempo nos atrae y nos llena de desasosiego. Un elemento capaz de despertar una curiosidad insana en nuestro interior, un duende preguntón que quiere salir de dudas, ver qué demonios ocurre cuando el contador llega a cero, si el cohete sale surcando hacia las estrellas o explota envuelto en una bola de fuego. Supongo que la vida es una gran cuenta atrás, una que nos trae a los escritores de cabeza. Supongo que lo terrible del asunto es que, llegado el momento, no importa demasiado una solución o la contraria ―en un mundo saturado de información pronto olvidarás lo que ocurrió con el maldito cohete―; lo importante es el camino, la cuestión no resuelta, la incógnita que aguarda la caja bajo el lazo. En fin, la novela que hoy reseño ―El cirujano, de Carlos PérezCasas― nace de esa incógnita. De ese tic, tac que hace la bomba antes de explotar. Es una obra corta, que se lee en tres tardes, que parte del sustrato de la ciencia f…

Blacksad

Dicen que los gatos negros traen mala suerte, aunque supongo que eso es algo que no notas cuando eres un gato negro. Probablemente te acostumbras. A menos que además de gato negro, seas uno de ésos detectives privados de novela noir que actúan como un jodido imán para las miserias humanas. Lo cual tiene su puntito paradójico, una de esas metáforas dentro de una metáfora, una broma de muy buen gusto que quiere volar tu tierna cabeza como un calibre 45, porque en Blacksad no encontrarás humanos, pero sí muchos animales humanizados y deshumanizados a la vez. Humanizados por fuera, pero deshumanizados por dentro. Con ese gusto por condición predadora que sólo el homo sapiens domina a la perfección. Y es que Blacksad es un cómic bonito por fuera, compuesto por bellísimas ilustraciones. Colores, luces y sombras. Rápido. Brutal y precioso. Su ambientación en la américa de los años 50 es apabullante. Pero también es negro por dentro, con esa negrura clásica, ése respeto por la ortodoxia noir q…

Dark Fantasies

Si hay algo que saco en claro de lo que leo y de lo que escribo, es que los escritores ―por mucho que intentemos aprender, cambiar, variar el estilo y la temática―, siempre volvemos a nuestras obsesiones. Nosotros orbitamos en torno a ellas como lo haríamos alrededor de un agujero negro, acercándonos poco a poco con cada vuelta, hasta llegar al punto de no retorno tras el que no hay escapatoria posible. En física eso se llama horizonte de sucesos. En la vida no creo que haya un horizonte de sucesos mas evidente que la muerte. No creo que haya un elemento sobre el que se hayan escrito más versos ni más libros. Quizás sólo el amor. Y éstas “Dark Fantasies” son una buena muestra de ello. Porque en este libro la muerte es omnipresente, pero la aproximación que los autores hacen a la parca es siempre a través de la fantasía, a través de ese filtro que suaviza y engalana el horror, que lo hace atractivo y menos doloroso, que lo hace menos definitivo y por tanto más llevadero, que consigue un …