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Mostrando entradas de mayo, 2015

No quedan hombres justos en Sodoma

* Parte I Azul y reluciente paraíso
I. –
Abel mira hacia el cielo, o al menos hacia el lugar donde debiera estar el muy cabrón, azul y reluciente paraíso, allá arriba, tras las nubes y la niebla, lamaldita niebla mañanera, es un día de invierno tardío de ésos que hielan las pelotas y el alma, por ése orden, primero las pelotas, luego el alma, piensa Abel, mientras se frota las manos bajo la capa e imagina a su hermano rodeado de angelitos, con las alas extendidas, dándole palmaditas en la espalda y a San Pedro abriendo de par en par las puertas del lugar, todo precioso, arpas, coros y demás parafernalia, gente rubia, gente limpia, Abel sonríe, después tose, sorbe los mocos y construye poco a poco un gargajo en su garganta, denso y de colores, piensa de nuevo en el bendito y afortunado santurrón, está mejor muerto que vivo y después hace el amago de soltar el lapo, pero se contiene ante la mirada inquisidora del cura, paladeando obligado el salivazo medio minuto más, hasta que en un descui…