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El lugar del hombre donde reside el ser humano




Hasta el 13 de Septiembre de 1848 Phineas Gage era un hombre honrado, un tipo temeroso de Dios, decente y responsable, amaba a su esposa y cuidaba de su trabajo, no bebía, ni jugaba, y su buen hacer le había llevado a ser capataz de una cuadrilla de mantenimiento de las vías del tren en Cavendish, en Vermont.
Pero el 13 de Septiembre todo cambió, y es que el bueno de Phineas cometió un error, mientras trabajaba, mientras introducía una carga explosiva en un agujero en la roca con ayuda de una barra metálica, la mala suerte quiso que el calor provocado por la fricción del explosivo contra la piedra detonase la pólvora, convirtiendo el instrumento de trabajo en un misil teledirigido hacia su rostro, una pieza de un metro de largo y unos seis centímetros de ancho que tras el cañonazo atravesó la cabeza de Phineas entrando por el pómulo, bajo el ojo izquierdo y saliendo por la parte superior del cráneo.
Una herida mortal que sin embargo no lo fue, la barra que ensartó a Phineas se hizo hueco atravesando su cerebro y agujereó su córtex, pero milagrosamente no lo mató, cuentan que incluso el hombre no perdió la consciencia y que cuando lo llevaron al doctor le dijo a modo de broma “Hay aquí un buen negocio para ti”.
Phineas tenía razón, entraría en los anales de la medicina, estaba vivo y coleando, tuerto y sin más secuelas evidentes, podía andar y trabajar, hablar y razonar, realizar las funciones básicas de cualquier ser humano sin ninguna dificultad, dos meses después del accidente recibió el alta y se fue a su casita, sin saber que algo había cambiado.
Y es que bueno de Phineas ya no era tan bueno, el daño en su lóbulo frontal había modificado su personalidad para siempre, si antes era religioso, ahora blasfemaba con gusto, si antes era prudente, ahora era provocador e impulsivo, si antes era un marido cariñoso y un trabajador responsable, ahora era un egoísta pendenciero al que le importaba una mierda su esposa y su trabajo, un tipo que en poco tiempo se divorció y fue despedido, y acabó dando tumbos por el mundo, como una atracción de circo, viviendo de enseñar la pica que le había atravesado la cabeza.
Pero la tragedia de Phineas fue importante, el primer caso documentado que dio pistas a la neurobiología sobre dónde reside en el cerebro cualidades como la personalidad, las emociones o la empatía, el lugar del hombre donde reside el ser humano.

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