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Aún estoy vivo...




Todos dicen que el viejo Owen está loco, los años y la mar han resquebrajado los pilares sobre los que se asentaba su razón, han oxidado sus mamparos, han carcomido sus cuadernas, han arrancado el velamen de su arboladura y dejado su sesera sin gobierno, al capricho de las corrientes y los vientos.
Todos dicen que está loco, porque por las noches, cuando los hombres duermen, el viejo a veces salta como activado por un resorte, aterrado despierta con cara de fantasma y grita, aúlla como un lobo en celo, tiembla empapado en sudor, se acerca a los cristales de su ventana, desde donde mira la oscuridad inmensa del océano y exclama.
-Aún estoy vivo hija de puta.
El viejo Owen sabe que todos creen que está loco, pero le importa una mierda, pueden irse al infierno, piensa y después rebusca, primero en su armario y luego bajo su colchón, una lata de conserva, una pieza de pan duro y una botella de wisky escocés, el infierno es un lugar que conozco bien, no tiene hambre, simplemente aferra la comida, simplemente mantiene los alimentos en su regazo en silencio hasta que se decide a beber un trago que endereza sus entrañas, ellos no tienen idea, se dice a así mismo una y otra vez como un mantra, mientras se tranquiliza, poco a poco y cierra los ojos lentamente, siendo trasportado por obra y gracia de los recuerdos, de nuevo a la cubierta del ballenero Essex.
Allí esta el capitán Pollard, el marino más gafe del mundo, también esta Benjamín Lawrence, Peterson y el joven Coffin, todos corren por cubierta excitados, empapados en adrenalina, arriando los botes para la caza del leviatán, mientras Charles Ramsdell se desgañita desde las alturas gritando… por allá resopla, la mar está en calma, los botes caen al agua y en cuestión de segundos cortan su superficie mientras lo hombres sudan, los remos golpean el líquido con un ritmo infernal, espoleados por las maldiciones de  Mathew Joy, de Pollard y del propio Owen, que juran, vomitan pestes por la boca y llegado el momento arponean con saña la cabeza de la hermosa bestia.
Allí están como espectros, una compañía de muertos sobre el cristal impoluto de la mar; pintados de sangre, desafiantes, orgullosos y victoriosos hasta que ella aparece, furiosa, herida, inmensa, cabecea de repente y genera un pequeño maremoto con su cuerpo, rompe los cabos, dobla los arpones y jura venganza contra el hombre, contra el demonio venido de la tierra que hiere su cuerpo y mata a sus hijos y hermanas, avanza, se sumerge y enfila la quilla del Essex, 
El golpe causado por la gran ballena es brutal, tumba a aquellos que aún están en cubierta y hiere de muerte al  buque que es reclamado por las profundidades, abre una vía que lo inunda y lo manada a pique en cuestión de minutos.
-Allí nos dejaste maldita, vivos, flotando en un infierno sin llamas.
Susurra Owen de vuelta a su habitación y a su cuerpo caduco, empapado en desesperación, flotando con sus espectros en mirad de la nada, recordando.
Diecisiete marinos sin víveres, sin agua, sobre tres miserables chalupas, expuestos al sol y el salitre, a las llagas, al hambre y a la sed, consumiéndose poco a poco, con la gran ballena bajo ellos nadando plácidamente, sonriendo, jueza y verdugo en su propio reino.
Owen ahora siente hambre y mordisquea su pan duro como un ratón, siente frío y se acurruca junto a la estufa de carbón, ve a sus compañeros morir, de nuevo, uno a uno y se enfrenta, otra vez, a la más dura de las decisiones, alimentarse de los cadáveres o unirse a ellos.
Owen tiembla sentado en el colchón de su cama, después vomita. Grita.
-Aún estoy vivo hija de puta.
Y mira al mar oscuro, donde descasan los huesos roídos de Peterson y del joven Coffin.
-Aún estoy vivo hija de puta.
Grita de nuevo, con la esperanza estúpida de que sus palabras de alguna manera lleguen hasta el mar, se mezclen con el agua salada y se hundan en el abismo, donde puedan ser escuchadas por los oídos del leviatán.


* El cuento está basado en la terrible historia del Essex, buque cuyo hundimiento causado por una ballena fue relatado por uno de los supervivientes, Owen Chase, autor del relato “Narrative of the Most Extra-Ordinary and Distressing Shipwreck of the Whaleship Essex” libro que a su vez sirvió de inspiración a Herman Melville para escribir Moby Dick.

* Descarga el microcuento en formato PDF o MOBI

Comentarios

Ignacio ha dicho que…
Hola!!!!, justo este mes estoy leyendo Moby Dick. Gracias por la aportación.

Saludos.
Javier Font ha dicho que…
Pues disfruta de esa obra maestra, personalmente creo que es uno de los mejores libros que he leído.

Un saludo.