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Mostrando entradas de diciembre, 2010

El hombre de la pistola de juguete.

Cuando Sam Cahone abre la puerta metálica, ésta se gira lentamente, oxidada, suena como la campana de la iglesia en un día de primavera, Sam es un guarda viejo, entrado en carnes, con más de seis décadas entre pecho y espalda, desarmado carga con una gran caja repleta de jabón para los presos, para que estén limpitos, el peso del bulto hace crujir sus huesos, que hoy duelen especialmente con la lluvia fría de este invierno tardío, antes de entrar en el recinto le hace una confidencia al oído a su amigo Jonny Walker que escucha atento, después camina por la rampa hasta el nivel inferior, donde cuarenta angelitos le miran con desdén, anda unos metros hasta que se cruza con el señor John Dillinger, éste le observa, se acerca y sonríe antes de clavar una pistola en sus costillas y susurrar en su oído haz lo que yo te diga o te mato. Mierda, maldita sea, Sam no está para estos trotes, mira de reojo al hierro y se pregunta cómo demonios ha conseguido el enemigo público número uno un arma de …

Hecho en Inglaterra, talla mediana.

Cuentan que durante la segunda guerra mundial, los soldados rusos comenzaron a andar cortos de preservativos, así que los altos mandos del ejército rojo, aterrados ante la posibilidad de una epidemia masiva de sífilis o gonorrea entre sus tropas solicitaron a sus aliados ingleses un cargamento extra de condones; cuentan que cuando se enteró Winston Chruchill, inmediatamente ordenó que se fabricaran los profilácticos y se sirvieran con carácter de urgencia, sólo que con un tamaño un palmo más grande de lo normal y con una etiqueta enorme en la que ponía, “HECHO EN INGLATERRA, TALLA MEDIANA”.
La historia es divertida, apócrifa y probablemente falsa, la cuenta el escritor Tony Perrotet en el libro “Napoleón´s Privates” editado en España como “2500 años de historia al desnudo”.

El día en que se propuso a Hitler para el Nobel de la paz

El 27 de enero de 1939 Europa esta hecha una mierda, con España desangrada, Francia e Inglaterra acojonadas y Rusia, Alemania e Italia en manos de psicópatas, el camino gira directo hacia el precipicio; en ése contexto alguien tiene la luminosa idea de proponer a Chamberlain para el premio Nobel de la paz, el mismo inglés bienintencionado que lleva años intentando apaciguar a la bestia con caricias, el mismo tipo al que Hitler toma el pelo una y otra vez sin pudor alguno; la propuesta levanta ampollas entre la gente que ya se huele lo que viene, entre ellos a Erik Brandt, miembro del parlamento sueco que decide, como irónica señal de protesta proponer a Adolf Hitler para el mismo premio; ése día escribe lo siguiente:
“Para el comité Noruego del parlamento:
Adolf Hitler, El hombre de la Paz
El abajo firmante se permite sugerir respetuosamente que el Nobel de la Paz de 1939 se otorgue el canciller y Führer alemán Adolf Hitler, el cual, según la opinión de millones de personas, se merece…

El auténtico Doctor Farnsworth.

El auténtico Doctor Farnsworth, allá por 1927, fue el primer investigador que pudo transmitir una imagen totalmente electrónica comprimida en sesenta lineas horizontales, el origen de la televisión, la primera que envió fue una línea recta, la segunda, el símbolo del dólar; sin duda, el buen doctor podría haberse hecho multimillonario con el nefasto invento gracias al cual hoy en día somos felices siguiendo de cerca la azarosa vida de Belén Esteban, pero no tuvo demasiada suerte, entre la gran depresión, la segunda guerra mundial y algún que otro competidor avispado, sus patentes caducaron antes de que cada hogar americano comprara su caja tonta. Mala suerte, murió viejo, olvidado, alcoholizado y deprimido; en 1957 hizo una de sus pocas apariciones frente al monstruo que había ayudado a parir, en un concurso televisivo llamado I´ve got a secret, en el cual, presentado como Dr X, (dicen que a cambio de 80 dólares y un cartón de tabaco), respondió a las preguntas de los avispados concurs…

Por favor, dígame la verdad, ¿existe Santa Claus?

En otoño de 1897 Francis Pharcellus Churrch editor del diario “The sun” abre en su despacho una carta complicada de responder, está remitida por una niña de ocho años llamada Virginia y dice así:
Estimado Editor, Tengo ocho años de edad. Algunos de mis amigos dicen que Santa Claus no existe. Papá dice: "Si lo ves en “The sun” existe". Así que, por favor, dígame la verdad, hay un Papá Noel? Virginia O'Hanlon. 115 San W.95th
Francis resopla, lo más sencillo sería tirar la carta a la basura y a otra cosa mariposa, pero sin embargo se ve en la obligación de responder, lo hace con el siguiente editorial (traducción libre).
Virginia, tus pequeños amigos están equivocados. Ellos son escépticos en una era escéptica. Ellos no creen, excepto lo que ven. Piensan que nada puede existir si no es comprensible por sus pequeñas mentes. Todas las mentes, Virginia, ya se trate de hombres o de niños, son pequeñas. En este gran universo el hombre es un mero insecto, una hormiga, en su intelecto;…