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Pedazos de mundo cruel


En ocasiones, el dolor tiene testigos, se puede recoger, capturar y transportar, se puede imprimir y mostrar al mundo, se puede susurrar al oído del ser humano, sin palabras, sin eufemismos, sin manipulaciones, se puede clavar en el alma de las personas con alma, y puede ser escuchado y comprendido, alto y claro, transmitido como un puñetazo en la cara.
Así, cuando James Nachtwey acciona el disparador de su cámara, es capaz de recoger un pedacito de infierno y transportarlo hasta el confortable salón de tu casa, para que puedas oír alto y claro el sonido de los machetes de Ruanda, puedas oler la muerte en las fosas de Mostar, o sentir el último aliento de un hombre reducido a la categoría de esqueleto en Sudan; mirando sus fotografías entiendes fácilmente que, si el mundo es una mierda, no va a dejar de serlo sólo por cerrar con fuerza los ojos.


“...en Guatemala, el gobierno central, controlado por una oligarquía de descendientes de europeos, estaba comenzando una política de tierra abrasada contra una rebelión indígena, y vi una imagen que reflejaba la historia de América latina, la conquista mediante la combinación de la biblia y la espada...”


“...esta es una escena de lucha casa a casa en Mostar, vecino contra vecino, un dormitorio, el lugar donde la gente comparte su intimidad, donde la vida misma es concebida, se convirtió en un campo de batalla...”


“...soy testigo, y quiero que mi testimonio sea honesto y sin censura, también quiero que se poderoso y elocuente, y quiero hacerle tanta justicia como sea posible a la experiencia de las personas a las que fotografío; este hombre estaba en centro de alimentación de una ONG, se le ayudaba tanto como era posible; no tenía nada, era virtualmente un esqueleto y sin embargo aún podía reunir el coraje y la voluntad para moverse. No se había rendido, y si él no se rindió, ¿cómo podía cualquiera en el resto del mundo siquiera pensar en perder la esperanza?...”


 “...en 1994, después de cubrir la elección en Sudáfrica, vi la ascensión de Nelson Mandela y fue lo más alentador que jamá haya visto, ejemplificaba lo mejor que podía ofrecer la humanidad, al día siguiente partí a Ruanda y fue como coger un ascensor al infierno, este hombre acababa de ser liberado de un campo de muerte Hutu, me permitió fotografiarlo bastante tiempo, e incluso giró su cara hacia la luz, como si quisiera que lo viera mejor, creo que sabía lo que las cicatrices de su rostro le dirían al resto del mundo...”


“...la huella de un hombre quemado bajo su propio techo, la imagen me recordó una pintura rupestre, y reflejó lo primitivos que somos en muchos aspectos...”


“...en Grozni encontré un chico de un orfanato local, vagando por el frente de batalla...”


Comentarios

Javier Sanz ha dicho que…
Cada foto es una historia, en este caso dura y cruel y, lamentablemente, reflejo de la realidad humana.

Un saludo
Javier Font ha dicho que…
Condición humana supongo, testimonio que es conveniente no olvidar, un saludo javier.
guillermo ha dicho que…
Impresionantes fotografías que, como bien dices, transmiten el dolor como "un puñetazo en la cara".

Lo que desgraciadamente ocurre la mayoría de las veces es que nos apartamos para que a nosotros no nos duela.

Un saludo Javier.
Javier Font ha dicho que…
Es humano apartarse, mirar hacia otro lado, aunque lo bueno de este tipo (Nachtwey) es que sus fotografías, una vez vistas son difíciles de borrar de la retina, se quedan ahí jodiendo la marrana un buen rato y recordándonos (aunque no queramos),cómo es este mundo para muchos de sus habitantes.

Un saludo Guillermo.