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Mostrando entradas de noviembre, 2010

Náufrago

Es luna nueva, Poon Lim observa el reflejo del satélite sobre su mundo azul, escapándose tras el horizonte mientras amanece, desahuciado y deshidratado sonríe, piensa por un segundo en los primeras semanas de su naufragio, cuando aún contaba los días y no las lunas nuevas, hace un lento cálculo mental y se da cuenta de que, si no falla su cabeza recalentada por el sol, son cerca de tres meses el tiempo que lleva flotando como un corcho a la deriva, en mitad de la nada, sobre un océano que le maltrata, le transporta y le alimenta con sus despojos, a los lomos de un tirano que parece querer jugar con él como jugaría un gato con un ratón, divirtiéndose antes de devorarlo. Poon Lim tiene sed, siente que el sol parece haber secado hasta la última gota líquida de su pequeño cuerpo, una sed que araña, se clava en su garganta y en sus labios cortados y agrietados, una sed que se ríe a carcajadas, que le confunde y le susurra al oído, que fácil sería alargar un poco la mano y beber del planeta…

Una medalla para el palomo cojo.

El trece de octubre Charles y los suyos están con la mierda al cuello, desde su trinchera puede observar el vacío más absoluto en la estrecha franja de unos sesenta metros que les separa de los alemanes; sin esfuerzo, en los escasos momentos en los que ellos cogen aliento antes de continuar con la escabechina, Charles casi puede escuchar sus susurros, sus toses, sus voces apagadas, casi puede sentir el temblor de sus extremidades antes del ataque, el pavor en sus tripas antes de saltar a esa pequeña fracción del planeta tierra trazada de plomo caliente y fuego, de carnes abiertas y rojo mezclado con barro, casi puede oler el humo de su tabaco, mezclado con la peste de los muertos, propios y ajenos, amigos y enemigos que ahora se amontonan en posturas grotescas, como muñecos de cera destrozados, pálidos y putrefactos, esperando su compañía. Charles contabiliza a los suyos, unos doscientos hombres útiles, seres capaces de cargar, apuntar y disparar, así por lo menos hasta que les maten o…

Las cicatrices de Capone

Al es un tipo listo, sólo que a veces piensa con la polla, cuando Frank Gallucio entra por la puerta del Harvard Inn, sus ojos de gorila se detienen en el nuevo cliente apenas un par de segundos, suficiente tiempo como para catalogarlo dentro de la gran familia de los pringados con suerte, después, su mirada continúa sin disimulo su lento caminar hasta el bello trasero de las dos acompañantes de Frank, dos morenas de piernas eternas que responden a los nombres de Lena y María, Al suspira, silva y resopla, se relame, mira a Frank y piensa que el muy capullo es demasiado afortunado, ellas son demasiado para él, una es suficiente, Al no sabe que Lena es la hermana pequeña de Frank, su ojito derecho, podría llegar a sospecharlo de mantener su raciocinio intacto, pero a cada segundo que pasa, su cerebro va perdiendo funciones en favor de su miembro viril que engrosado, ya ha decidido que esta noche no va a dormir solo. Al mira a Lena, y cuanto más la mira, más se sonroja ella, más incómoda…

El pato Donald contra el Führer

En 1943 la segunda gran guerra sigue su negro curso, favoreciendo lentamente a unos aliados que comienzan a ver una tenue luz al final del túnel; ése año se desmorona el Afrika Korps, cae buena parte de Italia y en el pacífico, los japoneses comienzan a dejar bien claro que saben luchar hasta la muerte, hasta el último hombre; el tío Sam echa cuentas, comienza a darse cuenta de que realmente puede ganar, pero con con mucho dolor y sufrimiento por delante, aún debe mandar a muchos marines a la trituradora, no se puede permitir el lujo de desfallecer, necesita mantener alta la moral de su gente y así, usa todos y cada uno de sus recursos, entre ellos la animación, entre ellos al pato Donald, al que no le queda otra que coger su fusil e implicarse de lleno en la propaganda; todo para poder enseñarle al mundo lo terrible que es la alienada vida diaria de un sufrido súbdito del Führer en la tierra de los nazis.

Sálvese quien pueda

  "Puedo volver , Puedo callar Puedo forzar la realidad Puedo doler Puedo arrasar Puedo sentir que no doy mas Puedo escurrir Puedo pasar Puedo fingir que me da igual Puedo incidir Puedo escapar Puedo partirme y negociar la otra mitad
Puedo romper Puedo olvidar Puede comerme la ansiedad Puedo salir Puedo girar Puedo ser fácil de engañar Puedo joder Puedo encantar Puedo llamarte sin hablar Puedo vencer Puedo palmar Puedo saber que sin vosotros puede más
Puede ser que mañana esconda mi voz, Por hacerlo a mi manera Hay tanto idiota ahí fuera Puede ser que haga de la rabia mi flor, y con ella mi bandera Sálvese quien pueda
Puedo torcer Puedo lanzar Puedo perderme en la obviedad Puedo servir Puedo cansar Puedo saber que sin vosotros puede más
Puede ser que mañana esconda mi voz, Por hacerlo a mi manera Hay tanto idiota ahí fuera Puede ser que haga de la rabia mi flor, y con ella mi bandera Sálvese quien pueda
Puedo, torcer, lanzar, perderme en la obviedad, sentir, cansar, saber que sin vosotros puede más
Puede ser que mañana esc…

Retratos del mundo flotante

Hacia 1887, Vincent Van Gogh está obsesionado con la pintura japonesa, con el ukiyo-e, los retratos del mudo flotante, estampas bellas y sencillas, elegantes, preciosos fragmentos de lugares cotidianos y lejanos que él y su hermano Theo admiran y coleccionan con fruición, arte que poco a poco va colándose en su sesera, iluminando su mirada y llenando de luz su propia pintura, barriendo de sus óleos las sombras oscuras y tenebrosas de sus primeros años; por aquel entonces el genio pelirrojo deja escrito: "Envidio a los artistas japoneses por la increíble y limpia claridad que todas sus obras poseen, nunca son aburridas y nunca tienes la impresión de que trabajen a toda prisa... es tan simple como la respiración.. ellos dibujan una figura con un par de golpes con la misma infalible facilidad con la que uno se abotona la capa del abrigo”.

A la izquierda, dos pinturas de Utagawa Hiroshige, a la derecha, las copias realizadas por Van Gogh.

El ojo clínico

El treinta de septiembre de 1938, Nevile Chamberlain baja de su avión en el aeródromo de Heston, a pie de pista, el primer ministro ingles es esperado por una multitud de hombres que anhelan noticias de paz, Neville viene de entrevistarse con Adolf Hitler y no espera demasiado para hablar a su pueblo, emocionado por su gestión rápidamente se acerca a los micrófonos y dice: “Nosotros, el Führer y Canciller alemán, y el Primer Ministro británico, hemos tenido una nueva reunión hoy mismo y estamos de acuerdo en reconocer que la cuestión de las relaciones anglo-alemanas son de primera importancia para nuestros dos países y para Europa. Consideramos el acuerdo firmado ayer por la noche y el Acuerdo Naval Anglo-Alemán como un símbolo del deseo de nuestros dos pueblos de no volver a ir a la guerra el uno contra el otro. Hemos decidido que el método de la consulta será el método adoptado para hacer frente a futuras cuestiones que pueden afectar a nuestros dos países y estamos decididos a cont…

Pedazos de mundo cruel

En ocasiones, el dolor tiene testigos, se puede recoger, capturar y transportar, se puede imprimir y mostrar al mundo, se puede susurrar al oído del ser humano, sin palabras, sin eufemismos, sin manipulaciones, se puede clavar en el alma de las personas con alma, y puede ser escuchado y comprendido, alto y claro, transmitido como un puñetazo en la cara. Así, cuando James Nachtwey acciona el disparador de su cámara, es capaz de recoger un pedacito de infierno y transportarlo hasta el confortable salón de tu casa, para que puedas oír alto y claro el sonido de los machetes de Ruanda, puedas oler la muerte en las fosas de Mostar, o sentir el último aliento de un hombre reducido a la categoría de esqueleto en Sudan; mirando sus fotografías entiendes fácilmente que, si el mundo es una mierda, no va a dejar de serlo sólo por cerrar con fuerza los ojos.

“...en Guatemala, el gobierno central, controlado por una oligarquía de descendientes de europeos, estaba comenzando una política de tierra ab…