Ir al contenido principal

Monsieur Porrón.


 
Es inútil, masculla Monsieur Porrón mientras camina borracho y apesadumbrado por la calle alfileritos, afligido ante la cruda realidad, en éste mundo está todo inventado, piensa, ya no hay sitio en el planeta tierra para un esforzado inventor como yo, ahora que todas las grandes ideas han sido paridas, desarrolladas y patentadas, no queda el menor resquicio para la creatividad, no queda otra que resignarse ante la evidencia del olvido, susurra con pena, contando sus cuitas al vidrio verde de la botella, aferrándolo y levantándolo cual Hamlet a su calavera.
Es lo que hay, es lo que toca, se dice frente a la tapia de convento antes de detenerse, al sentir su vejiga repleta, al buscar en la oscuridad su entrepierna; así, saca su miembro afligido y comienza a hacer aguas menores contra el muro, con la botella en una mano y el pene en la otra, Monsieur Porrón observa el conjunto y escucha el sonido del chorro contra la piedra, sin parar de orinar, hasta que de repente exclama, maldita sea, sería fantástico si las botellas tuviesen pitorro.
¡Eureka!, las musas llegan sin avisar, se largan sin despedirse, llenan de alegría el buen corazón del franchute, hacen que Monsieur Porrón corra de vuelta a su casa gritando, ¡no todo esta perdido, no todo está perdido, no todo está perdido!.

Comentarios