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Segundo aniversario.




Sentado ante el blanco dictatorial de la pantalla hay un tipo que se estruja los sesos, que en su frágil silencio cotidiano hace lo imposible por intentar escuchar sus propios pensamientos, ruidos causados por historias e ideas que rebotan en su córtex y con suerte son capturadas, transformadas en palabras, y tecleadas en orden, una detrás de otra, en fila india, siguiendo el compás anárquico de unos dedos aterrados, a veces, ante la vacuidad de lo escrito.
Sentado ante el blanco dictatorial de la pantalla hay un tipo que busca revancha contra el mundo, contra la historia y contra la condición humana, construyendo la mayor parte de las veces falsos recuerdos, medias verdades a partir de medias mentiras noveladas y relatos que no son sino pequeñas y relucientes pepitas de oro que cagó el moro, valiosa bisutería del todo a cien empaquetada en una caja de ceros y unos virtuales y ofrecida al mundo por el módico precio de una visita.
Sentado ante el blanco dictatorial de la pantalla hay un tipo que viviendo su peculiar día de la marmota, lleva haciendo lo mismo semana tras semana durante dos años sin saber porqué, sin lograr ni siquiera atisbar el origen del impulso que un once de septiembre de 2008 le hizo soñar y cazar tiempos dormidos, pintores, batallas, genios, mares, putas, mafiosos y santos varones, para reunirlos a todos en esta caja de grillos.
Ese tipo está asombrado por su propia perseverancia, y lo que es peor, por la persistencia de unos lectores, contados con los dedos de una mano, que a pesar de todo siguen viniendo periódicamente a buscar su pequeña ración de tostón literario, gente conocida y desconocida a la que les da, humildemente y de corazón, las gracias por su tiempo.
PD:
Hoy cualquiertiempodormido cumple dos añitos llenos de emociones, durante los cuales ha recibido unas cuarenta mil visitas en total, (treinta mil el último año), mucha ayuda de blogueros amigos (gracias a Irreductible, Hispa, Markos, Guillermo…) e incluso ha sido en una ocasión portada del sacrosanto menéame (algo que sin duda contaré a mis nietos)… en fin, dos añitos, parece mucho pero no lo es, si este blog fuera un niño, aún se cagaría en los pantalones.