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Perdidos en la traducción.

Cuando el tipo con cara de guiri levanta su dedo, el pequeño taxista del infierno sonríe sardónico, mostrando sin querer un par de huecos entre sus dientes de tiburón, yeap, of course, to JFK airport, como no, raudo y veloz abre el maletero inmenso de su viejo Ford Crown Victoria amarillo y por un segundo parece que al hacerlo, un cadáver va a asomar maniatado, no es así, al final el conductor extiende los brazos y agarra las maletas con brío, las lanza al interior del oscuro cubículo y cierra de un portazo, después, con la mejor hospitalidad de su sangre asiática invita a su clientela, ¡pónganse cómodos!, lets go guys, el cielo sobre el atlántico os espera, no debemos llegar tarde; un segundo... ehhh si, si... one second my friend, déjeme pegar una calada, una última calada y terminar el cigarrito antes de emprender el viaje smoke free; la colilla cae, el taxista mira raro, los compañeros se montan y uups, va a ser que no cabemos, que uno va para delante, de copiloto; el tipo con cara de despistado piensa yo mismo, que me gustan las emociones fuertes, que para eso soy un valiente, no problem, abre la puerta y al hacerlo se encuentra una manta enrollada, ropa dentro de una bolsa de plástico y muchos vasos de café vacío del Starbucks, genial, hace un huequito, aposenta su culo entre una montaña de usar y tirar, y sin mucho esfuerzo, empieza a sospechar que su nuevo amigo pasa demasiadas horas dentro del taxi; arranca, el motor ruge, doscientos veinte caballos a los que les encanta consumir gasolina, un acelerón y comienza el viaje sideral del pequeño saltamontes.
El coche caracolea, acelera y frena, se salta los semáforos; mientras, su conductor, en un alarde de habilidad decide conducir y limpiar a la vez, rocía a sus amados clientes con ambientador, frescor salvaje del caribe irritando los párpados y violando las pituitarias, la jodimos, el señor de la casa odia el tabaco, y mierda, nosotros olemos a tabaco, después, ya metido en faena decide dar una pasadita al volante, al taxímetro y al salpicadero, todo esto sin dejar de acelerar, frenar y caracolear con el bólido amarillo, increíble, digno de estudio por Harvard o Standford, si es que alguien sobrevive a la carrera; así llega al túnel de Long Island, el mismo en el que los hombres de negro conducían por el techo, curva a la izquierda y quien dijo miedo, el taxista del infierno intenta emular a Will Smith pero demonios, no puede, probablemente le falta potencia, tras un rato en la oscuridad anaranjada, el ver de nuevo la luz del día comienza a tener un bello significado; el turista y sus tres camaradas tragan saliva, no la encuentran; por suerte, pasado el túnel, aparece en la lejanía un atasco.
Bendito atasco, aumenta las posibilidades de salir vivo de esta encerrona, veinte minutos a diez por hora tras una furgoneta negra con grandes letras rojas de la que emana música animada, gansta rap del bueno, nuestro conductor hace sonar el claxon, parece como si quisiera acompañar a las rimas del gueto, acelera y se sube al arcén, se coloca en paralelo al vehículo de enfrente, baja la ventanilla y grita, el rapero baja el volumen, mira serio, el turista piensa que así deben empezar los tiroteos, pega el oído a ver que se cuentan, se fija en el letrero negro, rats´n bugs killer pone, el taxista habla, muy rápido, el tipo de la furgo aún más, no hay quien se aclare, al final una frase llega a los oídos del españolito.
-How much for a bugs clean my friend? (o algo así)
-¿Where?
-My room, olso my car.
Los españolitos se miran, perdidos en la traducción, ¿que dice el friki este?.
- No se, quiere que el de la furgoneta le mate nosequé de su habitación y de su coche.
- Bugs, quiere que le mate “las bugs”.
- ¿Y que coño significa “bugs”?
- Espera lo miro, bendito diccionario… ahh perfecto, “bugs” significa chinche.
Los cuatro spaniards aprietan el culo, comienza a picarles todo, miran el reloj y disimulan, el tipo con gafas rojas y cara de despistado suspira, piensa a ver si llegamos de una puta vez a la madre patria, donde en las casas sólo hay cucarachas, y los taxistas sólo escuchan la cope.

Comentarios

Carlota ha dicho que…
lo de que escuchan la cope es un hecho estadístico a estudiar
Javier Font ha dicho que…
Cierto Carlota, un saludo y bienvenida a este blog.