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Mostrando entradas de junio, 2010

Arte degenerado para hombres degenerados.

El pequeño hombre degenerado camina con su gran corte de idiotas, viste gabardina y sombrero, de civil, como casi siempre, llegado el momento enfila por la estrecha escalera hasta el segundo piso de la nueva Casa del arte, en Munich, sonríe como sólo saben sonreír los ofidios, con un gesto helador, traicionero, camina y asciende lentamente por los escalones, dispuesto a pasar un buen rato, dispuesto a evaluar la dimensión de su nuevo juguete de propaganda, la última exposición ideada por sus chicos. Lee, “Arte degenerado” y piensa que es un gran título, un puñetazo directo a la moldeable mente de sus conciudadanos, se introduce en la muestra escoltado por sus insignes lameculos y de primeras, se da de bruces con una gran escultura encajada en un pequeño espacio, por un segundo siente claustrofobia, es perfecto, piensa, después entra en la primera de las salas, Goebbels se encuentra con una serie de paredes sobrecargadas, repletas de cuadros que cuelgan torcidos, apelotonados, alrededor…

El carterista de la Historia

Salomón es el tipo que siempre está presente, pero al que nunca nadie ve, al que nunca nadie escucha, oculto, discreto, es un pícaro fantasma, un espectro de carne y hueso capaz de atravesar paredes y hacer “clic “, materializándose en los lugares más insospechados, allá donde nunca nadie le espera, donde nunca nadie parece darse cuenta de su presencia, sea una sesión de un juicio a puerta cerrada o una íntima conversación de jerifaltes en una sesuda conferencia en la Haya, magia, él siempre se cuela, él siempre es capaz de robar el momento, como un carterista de la historia, al acecho, esperando cualquier descuido para atrapar rostros y expresiones; padre del fotoperiodismo, de la “Candid Photography”, esconde su cámara en los lugares más peregrinos, en el interior de un bombín, de un maletín o un ramo de flores y espera, estudia a las personas, sus gestos y movimientos, dispuesto a captar su esencia, su auténtico comportamiento más allá de la rigidez de una pose, modelos pillados si…

Asquerosamente ricos

Varado en el filo del fin del mundo, abrasado por un sol inmisericorde, Eqbal busca en el borde del camino una sombra bajo la que guarecerse, sediento, hambriento, siente una gota de sudor abriéndose paso a través del polvo de su cara, resopla primero, suspira después y bebe un bendito trago de agua, come pan ácimo y contempla el valle que se extiende a sus pies, horadado por las lluvias recientes, cubierto por una vegetación efímera que a estas alturas del año ya comienza a puntearse de flores blancas y rojizas, ordenadas y alineadas, danzando al arrullo del viento, altas y bellas, presagio de una buena cosecha, una de las mejores, si el tiempo no se estropea, si con la ayuda de Dios la plaga no llega y los extranjeros no lanzan su veneno, el trabajo hecho hasta ahora será recompensado, Eqbal reza, ruega al cielo que así sea y mientras lo hace escucha el rugido de unos motores; llegado este momento el hombre se levanta, se aleja del lateral del camino lo suficiente, siguiendo los pas…

Trileros con bata blanca.

El día dieciocho de diciembre de 1912 Dawson y Woodward atraviesan con paso firme Picadilly St y suben ligeros los escalones de la Burlington House, hasta el ala oriental del enorme edificio, sede de la insigne Real Sociedad Geológica de Londres y lugar donde ansiosa, buena parte de la flor y nata de los paleontólogos patrios esperan ése día la confirmación del gran rumor que desde hace unas semanas corre como la llama sobre la pólvora; así, impacientes, en la gran sala esperan tipos de barbas blancas y sesudos portes, serios, estirados; cuando los dos ponentes entran, se obra el silencio y se apaga el rumor de fondo, Dawson y Woodward toman asiento, orgullosos, un puntito acojonados, miran al personal, se aclaran la garganta y comienzan con su disertación, una conferencia titulada “On the Discovery of a Palæolithic Human Skull and Mandible”, o lo que es lo mismo, la exposición al mundo del mayor hallazgo de la paleontología moderna, el descubrimiento de el eslabón perdido. Eoanthropus…

Palabra de Bohr

Cuando el visitante se planta en el despacho del físico, se encuentra de frente con un hombre corpulento, de cara alargada y mirada franca, de ojos, cejas, boca y nariz grandes, que peina canas en un cráneo cada vez menos poblado, abstraído, concentrado, serio, está volcado sobre un papel, garabatea dígitos, letras, igualdades y ecuaciones, llena de tinta el sustrato blanco, dibuja con números sus pensamientos, palabra de Bohr, núcleos, fotones y electrones, química cuántica; aquí esta, piensa el visitante, Niels Bohr, el tipo que consiguió mirar de cerca del átomo, escudriñar en sus entretelas, adivinar la estructura que sostiene este mundo cruel; aquí está el mito, el genio, el Nobel. No puede ser, piensa el visitante, es imposible, se dice a si mismo mientras charla con el gran científico, él es un hombre de ciencia, repite en su cabeza mientras una pregunta no enunciada le corroe por dentro, referente a algo que ha visto, a un pequeño detalle decorativo que chirría, que le sienta a…

Vidas.zip

Vidas en pequeño, comprimidas, compactadas, fragmentos de rutina, pedazos de seres humanos, mordiscos del día a día, contados desde la óptica imaginada de aquellos que los sufren en sus carnes, de hombres que cargan con la sorpresa de lo cotidiano y sin quererlo tejen una red, pintan entre todos un cuadro, un mural, una visión panorámica del asunto, de la triste y machacona realidad que los envuelve, que nos envuelve; vida condensada, no ligera, proyecto literario que utiliza el tiempo presente, porque el presente es el alimento de sus historias, el verdadero pigmento de su tinta electrónica, alma de personajes reales e imaginarios, que a veces saltan desde la pantalla y recuperan sus tres dimensiones, se dan un paseo por nuestras realidades y vuelven a su hogar construido con ceros y unos, con certezas imaginadas; por allí pululan anónimos bien conocidos, pensionistas, traficantes, chorizos de los que corren, chorizos de los que gobiernan, caraduras, futbolistas, asesinos, jueces, pe…

England expects

Llegado el momento, cada hombre en la cubierta del Victory disimuladamente busca de reojo, sobre el puente de mando, la espigada silueta de Horatio Nelson; mientras, el buque avanza con poco viento por una mar en calma, atravesada de silencio, de quietud espesa y pegajosa, de tensión y miedo, de adrenalina y muerte; no queda mucho, no falta mucho para que el infierno abra una sucursal en Trafalgar, a lo lejos, como perlas negras de un collar imaginario aparecen de repente una a una, las naves de la flota combinada franco española escupidas por el horizonte, dibujando una línea alargada que al verse sorprendida intenta virar al noreste buscando Cádiz, navegando a sotavento, con el culo al aire, desordenados y en desventaja.
Pintan bastos para los franchutes, para los Spaniards, es el momento, Hoartio Nelson hace llamar a su oficial de señales John Pasco, que se cuadra ante el mito, “Mr Pasco, dígale a la flota que Inglaterra confía en que todo hombre cumplirá con su deber, debe ser rápi…

El papa que siguió en sus trece

Benedicto XIII, viejo y abandonado por todos, sabe que a él solo le destituirá la muerte, el hombre que un día se llamó Pedro Martínez de Luna, observa su escudo, con dos llaves y una media luna invertida, es un fiel reflejo del cielo que observa cada noche, con el astro emergiendo desde el mediterráneo, el mismo mar que le rodea en su castillo, que le separa de aquellos que osan llamarle hereje.
Antipapa dicen, cismático, dicen, a Don Pedro le importa un bledo, sabe que es legítimo sucesor de Clemente VII, el último de una época, una en la que hubo tantos Papas como intereses, como naciones enfrentadas; ahora, después de el concilio de Constanza las cosas han cambiado, ahora quieren acabar con el cisma que debilita la iglesia, quieren que al igual que Gregorio XII y Juan XXIII él agache la cabeza, renuncie, lo llevan claro.

Da igual, franceses, italianos, alemanes, navarros y romanos pueden decir misa, pueden irse al infierno, a la mierda, pueden excomulgarle, presionarle y amenazarl…