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Los hombres insecto




Allí está, la gloria hecha destrucción, allí está, el río Oca, montañas, valles, colores, ocres sobre verde, allí está, al alcance de la mano, Durango, Guernica, mundos reducidos a puntos en el mapa, latitud, longitud, estruendo de motores que lo devora todo, frío en las entrañas, mapas, estimación de rumbo, de vuelo, visibilidad, el Junker 52 dando bandazos, vibrando y cabeceando como si estuviera nervioso, como si tuviera vida, el avión deseando defecar su carga de muerte, deseando quitarse un peso de encima, bombas convencionales, incendiarias, metal redondo, marcado, cilindros tatuados con águilas portadoras de miseria, ruido ensordecedor, ojos irritados indagando lo que ocurre bajo las nubes, pegados a un visor maldito, a un conmutador rojo, apunta bien, allí están, a un lado las fábricas de armamento, al otro lado la población civil.

Recuerdos, una gota de sudor cruza su frente, está helado, CLIC, tres docenas de bombas atraviesan el aire, casi gráciles, aerodinámicas, chocan contra las casas, y el ocre de los tejados explota, un fogonazo y una nube de polvo gris, que cambia el oxígeno por tierra en suspensión, que se multiplica por cien, cascotes y metralla, fuego hambriento, el ruido de las explosiones llega retardado por la distancia, oculto bajo el rugido de los motores, cazas que suben y bajan, mosquitos que hacen picados, ascienden y hacen rasantes, levantan estelas a su paso, se divierten, ametrallan a placer, los seres humanos reducidos a la categoría de insecto por obra y gracia de la ideología, huyen, corren con una lentitud exasperante, reciben metralla, mueren inmóviles convertidos en puntos desde el aire, motas de polvo sobre el mapa, pequeños como migas de pan sobre la mesa, barridas de un manotazo, minúsculos muñecos articulados, marionetas microscópicas desmontadas, desmembradas al ritmo de las trazadoras.

Acción, reacción, retribución en forma de sufrimiento y medallas.

Conmutador rojo accionado, ansioso Klaus, clava sus ojos sobre el visor, sobre el mapa en relieve que se despliega a sus pies, espera, que la polvareda se despeje, que las nubes y el humo permitan una estimación directa mientras el avión vira, mientras la máquina con alas gira de nuevo, dirección Burgos, vuelta por el mismo camino, evaluación de daños, el pueblo crepita, es como un madero en una hoguera, el puente está intacto, las fábricas también, defecación perfecta, un trabajo fino, es un hecho, podemos borrar del mapa una ciudad pequeña, podemos extirpar quirúrgicamente a su molesta población y dejar intacta la producción industrial, la hostia, la polla, papi Goering va a estar loco de contento.