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El poder de la palabra



Letras que se unen, se agrupan formando palabras que a su vez se enlazan formando frases, verbos, sujetos, predicados, elementos encadenados, articulados y convertidos en fonemas, en sonidos que surgen sin descanso de la garganta de un hombre sencillo, un diminuto ser enfrentado a la multitud; TENGO UN SUEÑO, Dr King contra Goliat, habla, lee, recita de memoria, deja que su voz se cuele por los micrófonos y se amplifique; como una onda metalizada barre el parque bajo el sol, se cuela en los oídos de las miles de almas allí concentradas; mujeres, hombres, niños, negros, blancos, hispanos, todos atentos, acalorados, abrasados, embutidos en trajes de chaqueta y vestidos de domingo, TENGO UN SUEÑO, aguantando el calor circunspectos, asintiendo con la cabeza, aplaudiendo a rabiar, escuchando cada sujeto, cada verbo y cada predicado, cada párrafo de un discurso que se almacena en sus gargantas, preparándolas para gritar, para exigir, para levantar la mano y demandar justicia, el efecto mariposa, la voz de pastor agrandándose a cada paso, vibraciones que se convierten en un terremoto, grietas en los cimientos del odio, caras de pánico en los profesionales del odio, la voz sigue sonando, TENGO UN SUEÑO, el poder del verbo. Magia, el mundo transformado, cambiado a mejor tras quince minutos de simples palabras.

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