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Mostrando entradas de abril, 2010

Los pigmentos del desastre

El horror, el desastre transmutado en óleo, en masa viscosa repleta de color, de pigmento arrastrado sobre el lienzo con el único objetivo de enseñar al hombre la visión más miserable de si mismo, carne, huesos y angustia, retrato mutilado de seres reducidos, de rasgos que no son rasgos, sólo límites inconclusos de la persona, rojo sobre negro, juego de terror; pintando la desesperación, capturando la angustia, agarrando al espectador, encerrándole, enganchándole por las tripas.

Se puede capturar un mundo desolado, caótico, se puede usar la pintura como asidero para el propio ser, único sustento fiable en un mundo desmoronado, solitario clavo ardiendo sobre un abismo insondable, espita que libera la presión de unas entrañas enredadas, anudadas, a punto de reventar, minúsculo agujero por el que entra oxígeno al recinto donde mora el alma, último recurso para evitar su asfixia, para rescatarla del ahogo.

Bacon pintaba desde el desorden, desde la ironía de la propia existencia, una vez Mar…

Oro, puto oro.

Cuando Sebastiao acciona el disparador, captura un fragmento de un mundo al revés, un lugar poblado por hombres reducidos a la categoría de insecto, seres que habitan las paredes de un abismo construido con las uñas de las manos, arañado a la tierra en mitad de un mar verde, lodo revuelto, que debiera estar bajo los pies y sin embargo está sobre las cabezas, pegado a los cuerpos, pegado al alma, manto tupido que oculta en las entrañas el dorado que todo lo puede, el metal más brillante, más humano, capaz de despertar la fiebre más intensa.

Oro, puto oro, cuando alguien en Sierra Pelada grita por primera vez la palabra maldita, tres letras generan un terremoto, arrastran a cien mil almas, cien mil garimpeiros que en su búsqueda construyen un infierno vertical; sin azufre, sin llamas, sin demonios con cuernos y rabos, sólo una masa de cuerpos igualados, monocromáticos, de frágiles músculos, de rostros fantasmales, poco a poco, saco a saco, horadan el corazón de la jungla, suben y bajan p…

El poder de la palabra

Letras que se unen, se agrupan formando palabras que a su vez se enlazan formando frases, verbos, sujetos, predicados, elementos encadenados, articulados y convertidos en fonemas, en sonidos que surgen sin descanso de la garganta de un hombre sencillo, un diminuto ser enfrentado a la multitud; TENGO UN SUEÑO, Dr King contra Goliat, habla, lee, recita de memoria, deja que su voz se cuele por los micrófonos y se amplifique; como una onda metalizada barre el parque bajo el sol, se cuela en los oídos de las miles de almas allí concentradas; mujeres, hombres, niños, negros, blancos, hispanos, todos atentos, acalorados, abrasados, embutidos en trajes de chaqueta y vestidos de domingo, TENGO UN SUEÑO, aguantando el calor circunspectos, asintiendo con la cabeza, aplaudiendo a rabiar, escuchando cada sujeto, cada verbo y cada predicado, cada párrafo de un discurso que se almacena en sus gargantas, preparándolas para gritar, para exigir, para levantar la mano y demandar justicia, el efecto mari…

Picasso, el nazi y el Guernica

Mientras el pintor intenta concentrarse, el hombre de tez blanquecina camina en círculos por el estudio, husmeando, la luz de la mañana parisina se cuela por el ventanal y dibuja sobre el suelo una sombra alargada, delgada, sutil, que hace crujir la tarima al caminar, que da pasos cortitos y no duda en emitir sonidos de aprobación o desagrado ante las obras allí expuestas, ruiditos que se mezclan con las campanas del Sagrado Corazón, que a pesar de todo siguen repicando.

Pablo fuma, mira de reojo a su visita no invitada, no deseada, mantiene el silencio y respira hondo, sin esfuerzo las alarmas de su sexto sentido pitan casi más alto que las de la basílica cercana, el tipo que tiene enfrente lleva unas palabras invisibles tatuadas en su frente, HIJO DE PUTA, dicen, va vestido de civil, pero sus ademanes lo delatan, su compañía también, dos bulldogs de metro ochenta, levitas de cuero negro y miradas oscuras, repletas de desprecio, inertes, con sendos bultos en sus sobaqueras, con sendas…

Mr bla bla

Sentado frente al mundo, Mr bla bla, cierra los ojos y espera su momento con el cuello estirado, con la papada levantada como un pavo en celo, se distrae mientras la maquilladora se esfuerza en pintar de color humano su piel mortecina; cierra los ojos y deja que el tacto gobierne sus sentidos, es curioso, si no tuviera la piel de cemento, casi le haría cosquillas el algodón, la toallita impregnada de tinte que sube y baja por su enorme careto, suspira; tanto potingue es un incordio necesario, un elemento básico que apaga los brillos y permite que, en pantalla, su rostro no parezca el de un estibador de puerto en plena faena; resopla, suspira de nuevo, en tres minutos estarán en el aire, mira a sus compañeros de faena mientras nota un cierto remusguillo en las tripas, que Dios reparta suerte, o lo que sea; mira los temas previstos en el debate, un vistazo rápido, un par de segundos para hacerse una composición de lugar y ya está, no necesita más porque tiene un don, el don de la palabr…

Juego limpio

Manuel nunca ha sido hombre beato, ni falta que le hace, si el cura dice que matar franceses no es pecado a él le basta, suficiente, habrá que fiarse, que para eso es el representante de Dios en la tierra, o su subalterno, no queda otra, y a fe que el hombre de la sotana lo tiene claro, claro como el agua clara, al viejo párroco cada vez que alguien le menta aquello de la liberté, la egalité y la fraternité, se le mudan los colores de la cara, salen espumarajos por su boca y se hinchan las venas de su cuello, como poseído, como dispuesto a ir hasta Paris para cortarle las pelotas al mismísimo Napoleón; normal, después de todo, dicen que los franchutes saquean iglesias, le cortan la cabeza a los santos para hacer pisapapeles y mean sobre los relicarios, los muy cabrones, el cura habla, invoca el deber del buen cristiano mientras Manuel, el único hombre tranquilo entre la multitud, saca papel de fumar y lía un cigarrillo de picadura, sin prisa pero sin pausa lo mete en la boca y repasa …