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Entradas

Mostrando entradas de marzo, 2010

Sobre gotas y vasos colmados

Frente a la Avenida Montgomery, la mole metálica amarilla frena con un chirrido, abre sus puertas y comienza a vomitar y a devorar personas rápidamente, trabajadores con rostros cansados que, ordenadamente, al final de su jornada laboral suben y bajan del vehículo en fila india, Rosa entra con el dinero preparado y mientras paga, mira de reojo la cara de James, el conductor, un rostro que le resulta conocido, tras comprar su ticket se da media vuelta y vuelve a descender, en un estúpido ritual pisa de nuevo la acera para poder entrar al vehículo por la puerta trasera, por la entrada de los negros, ha de ser rápida, si se retrasa, James arrancará y la dejará tirada en la calle, con cara de boba y el billete pagado, como ya ha hecho en otras ocasiones; no en ésta, Rosa es joven y ágil, corre, sube de nuevo, busca un asiento en la zona reservada a los hombres de su raza y por fin descansa, tras un largo día se sienta y resopla, observando como parada tras parada, el vehículo comienza a l…

Matar al verdinegro

Escondido entre las sombras, el catalán Insausti piensa que el verdinegro tiene cuajo, está hecho de otra pasta, tres veces lo han intentado envenenar y tres veces ha salido indemne, por su propio paso, con la ponzoña en las tripas y tan tranquilo, sólo con una leve molestia en las entrañas, ver para creer, no queda otra, ya no vale con echarle polvos blancos en el bocado, se acaba el tiempo, si canta y cuenta lo que sabe, si convence al segundo de los Felipes todo se va a ir al carajo, a su patrón no le va a quedar otra que emprender el camino hacia el cadalso; para el asesino, la orden está clara, es sencilla, puede que aguante bien el veneno pero no podrá volver a Flandes con un cuarto de acero toledano entre las carnes, no podrá piar el pájaro frente al rey con el filo de una espada ropera decorando sus entretelas, no puede salir vivo de Madrid, es mucho lo que se juegan los que pagan, Antonio Pérez, la de Éboli, la orden viene de arriba, y mejor no será defraudarla, aunque sea pe…

Esperando a Goliat

Ahí está, pétreo, enorme, inquieto, al final de la galería, escoltado por cuatro prisioneros que luchan por escapar de sus cárceles de piedra; David espera a un Goliat que se retrasa, acaricia su honda, luce sus cicatrices y mira de reojo a las paredes de la Academia, pintado de blanco, perfecto, casi respira, casi pueden sentirse los latidos en su pecho, en sus sienes, en las venas de sus enormes manos, desnudo, está listo para la lucha, venderá bien caro su duro pellejo; mientras llega el momento, escucha como cada mañana un cuchicheo eterno a sus pies, emitido por pequeños seres que pululan y ríen a su alrededor, que hablan por lo bajini en mil y una lenguas; miran, caminan en círculo, son como una Babel en miniatura, turistas cansados, adolescentes nerviosos, profesores encabronados, culturetas profesionales, algunos buscan asiento a su espalda, se duelen de sus pies hinchados, resoplan, otros se dan codazos, señalan su entrepierna y sueltan risitas, una marea humana, continua, qu…

Sobre cerdos y sanmartines

Cuando Sigmund cierra los ojos, sus retinas se convierten en un cine en miniatura, uno en el que se proyecta una película caótica, donde no hay guión, ni argumento, construida con fotogramas que no son fotogramas sino recuerdos, fragmentos enlazados de forma misteriosa, piezas que desfilan frente a su memoria trayendo consigo los rostros de aquellos que hasta hace bien poco construían su mundo perfecto, seres que ahora, como un coro de fantasmas, se reúnen frente a su persona riéndose a carcajada limpia, descojonados, señalándole con el dedo mientras se mofan de su desgracia.

Son risas que sólo oyen sus oídos, son rostros que ya nadie recuerda, que a nadie importan, cuando el mundo se ha ido al carajo, que su vida lo acompañe por el sumidero no es noticia, no es significativo, aún así, frente a la pared blanca de la celda 73 del pabellón de presos VIP del campo de concentración de Dachau, el Hauptsturmführer SS, Dr. Sigmund Rascher espera su destino, analiza cada uno de los pasos que l…

Los marinos extraviados

Los marinos extraviados saben que el tiempo es una magnitud plástica, moldeable, que un día dura mil años y la juventud unos pocos segundos, que varados en mitad de ninguna parte, pueden elegir entre dar la vuelta al mundo con los ojos cerrados o llorar lágrimas de mar sin consuelo; son hombres sin aliento que suspiran ante una existencia estática sobre un mundo flotante, vida repetida, perdida en mitad del camino hacia ninguna parte.

Los marineros abandonados son ascetas en castillos de chatarra, se encadenan a su buque, esperan sin esperanza, se deshacen poco a poco como estatuas de sal en la lluvia, asisten impotentes al triunfo del óxido sobre el metal, impregnando su piel, adentrándose en sus entrañas, correteando por sus cuadernas, escurriéndose bajo sus mamparos, corroyendo hasta la médula misma de sus huesos.

Los marinos olvidados son seres engañados, estafados, embargados, escorados, tripulan barcos que un buen día entran en un puerto para no salir jamás, esperan el pago de sus…

Declaración de intenciones.

Este es un blog pequeño, escrito por un leísta profesional que no para de dar patadas a la ortografía y firma con su nombre auténtico, que hace demasiado tiempo que no intenta ser portada de menéame ni de ningún otro puñetero agregador de noticias, que no tiene intención de sentar cátedra, ni de convertirse en una especie de noticiero de la historia, en este lugar habitan mitos, leyendas, mentiras y medias verdades, historias terribles y bellas, tipos que nunca existieron, seres que por desgracia sí, es un lugar en el que con menor o mayor pericia su autor novela las historias que llegan a sus ojos y oídos, con la licencia del que mezcla realidad con fantasía, no soy un profesional, no soy un historiador, no soy un periodista, no quiero serlo, escribo todo lo rápido que mi auténtica profesión me permite y corrijo lo escrito lo justo, siempre a la carrera, siempre intentando meterme en pellejo de quienes sufrieron en sus carnes los vaivenes de éste mundo cruel, no quiero quince minutos…

Efectos secundarios de tocar los huevos a un genio.

Cuentan que Bobby Fischer, en una ocasión, en una partida simultánea en la que jugaba contra varios jugadores, se encontró con un tramposo, un tipo poco digno de sentarse en la misma mesa que el maestro, durante el desarrollo de la partida, Bobby evidentemente vapuleó al desconocido caradura y en pocos movimientos le ganó la dama, dejando el enfrentamiento visto para sentencia, a lo que el contrincante respondió (mientras Fischer continuaba con su ronda) colocando de extranjis la pieza perdida de nuevo en el tablero.

Hace falta tenerlos cuadrados, cuando Bobby volvió, continuó sus movimientos como si nada, como si no se hubiese dado cuenta de engaño, entre las risitas del timador, que con disimulo presumía ante los amigos de haber tongado al mismísimo capeón del mundo; craso error, Fischer volvió a ganar la dama por segunda vez en un santiamén, sólo que ésta vez cogió entre los dedos la figura y sin mirar ni por un segundo el careto de asombro de su oponente, se la guardó en el bolsill…

Las ventajas de ser un fantasma.

De pequeño, Hiroo temía a los espíritus, a los seres vengativos que se esconden en el bosque, nunca imaginó que pudiera convertirse en uno de ellos, nunca pensó que pudiera ver las sombras desde el otro lado, vivir en ellas, sufrir la otra perspectiva; ahora que es un fantasma, sabe que si alguna vez tuvo un hogar, queda demasiado lejos, si algún día tuvo una familia, la perdió en el momento en el que el oficial pronunció sus órdenes con tono funesto, no deben rendirse, no deben entregarse, no deben suicidarse, su honor y el de el glorioso ejército imperial del Japón está en juego; mientras piensa por enésima vez en ésas palabras el pequeño hombre llega a la conclusión de que son como un epitafio, como si a pesar de estar vivo, sus superiores ya les considerasen un grupo de cadáveres con aliento, muertos que aún no ha asumido su difícil condición.

Ahora que Hiroo y sus tres hombres están solos, un millón de dudas les asaltan tras cada recodo del camino, en fila india, con la cabeza gac…