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Romance para el frío




Que por mayo era, por mayo,
cuando hace la calor,
cuando los trigos encañan
y están los campos en flor,
cuando canta la calandria
y responde el ruiseñor,
cuando los enamorados
van a servir al amor;
sino yo, triste, cuitado,
que vivo en esta prisión;
que ni sé cuándo es de día
ni cuándo las noches son,
sino por una avecilla
que me cantaba el albor.
Matómela un ballestero;
déle Dios mal galardón.
Anónimo.
PD: Sirva este romance del prisionero para calentar este blog que últimamente tengo olvidado, no durante mucho tiempo, espero, sólo mientras termino un par de cuentos en los que estoy trabajando.