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Mostrando entradas de 2010

El hombre de la pistola de juguete.

Cuando Sam Cahone abre la puerta metálica, ésta se gira lentamente, oxidada, suena como la campana de la iglesia en un día de primavera, Sam es un guarda viejo, entrado en carnes, con más de seis décadas entre pecho y espalda, desarmado carga con una gran caja repleta de jabón para los presos, para que estén limpitos, el peso del bulto hace crujir sus huesos, que hoy duelen especialmente con la lluvia fría de este invierno tardío, antes de entrar en el recinto le hace una confidencia al oído a su amigo Jonny Walker que escucha atento, después camina por la rampa hasta el nivel inferior, donde cuarenta angelitos le miran con desdén, anda unos metros hasta que se cruza con el señor John Dillinger, éste le observa, se acerca y sonríe antes de clavar una pistola en sus costillas y susurrar en su oído haz lo que yo te diga o te mato. Mierda, maldita sea, Sam no está para estos trotes, mira de reojo al hierro y se pregunta cómo demonios ha conseguido el enemigo público número uno un arma de …

Hecho en Inglaterra, talla mediana.

Cuentan que durante la segunda guerra mundial, los soldados rusos comenzaron a andar cortos de preservativos, así que los altos mandos del ejército rojo, aterrados ante la posibilidad de una epidemia masiva de sífilis o gonorrea entre sus tropas solicitaron a sus aliados ingleses un cargamento extra de condones; cuentan que cuando se enteró Winston Chruchill, inmediatamente ordenó que se fabricaran los profilácticos y se sirvieran con carácter de urgencia, sólo que con un tamaño un palmo más grande de lo normal y con una etiqueta enorme en la que ponía, “HECHO EN INGLATERRA, TALLA MEDIANA”.
La historia es divertida, apócrifa y probablemente falsa, la cuenta el escritor Tony Perrotet en el libro “Napoleón´s Privates” editado en España como “2500 años de historia al desnudo”.

El día en que se propuso a Hitler para el Nobel de la paz

El 27 de enero de 1939 Europa esta hecha una mierda, con España desangrada, Francia e Inglaterra acojonadas y Rusia, Alemania e Italia en manos de psicópatas, el camino gira directo hacia el precipicio; en ése contexto alguien tiene la luminosa idea de proponer a Chamberlain para el premio Nobel de la paz, el mismo inglés bienintencionado que lleva años intentando apaciguar a la bestia con caricias, el mismo tipo al que Hitler toma el pelo una y otra vez sin pudor alguno; la propuesta levanta ampollas entre la gente que ya se huele lo que viene, entre ellos a Erik Brandt, miembro del parlamento sueco que decide, como irónica señal de protesta proponer a Adolf Hitler para el mismo premio; ése día escribe lo siguiente:
“Para el comité Noruego del parlamento:
Adolf Hitler, El hombre de la Paz
El abajo firmante se permite sugerir respetuosamente que el Nobel de la Paz de 1939 se otorgue el canciller y Führer alemán Adolf Hitler, el cual, según la opinión de millones de personas, se merece…

El auténtico Doctor Farnsworth.

El auténtico Doctor Farnsworth, allá por 1927, fue el primer investigador que pudo transmitir una imagen totalmente electrónica comprimida en sesenta lineas horizontales, el origen de la televisión, la primera que envió fue una línea recta, la segunda, el símbolo del dólar; sin duda, el buen doctor podría haberse hecho multimillonario con el nefasto invento gracias al cual hoy en día somos felices siguiendo de cerca la azarosa vida de Belén Esteban, pero no tuvo demasiada suerte, entre la gran depresión, la segunda guerra mundial y algún que otro competidor avispado, sus patentes caducaron antes de que cada hogar americano comprara su caja tonta. Mala suerte, murió viejo, olvidado, alcoholizado y deprimido; en 1957 hizo una de sus pocas apariciones frente al monstruo que había ayudado a parir, en un concurso televisivo llamado I´ve got a secret, en el cual, presentado como Dr X, (dicen que a cambio de 80 dólares y un cartón de tabaco), respondió a las preguntas de los avispados concurs…

Por favor, dígame la verdad, ¿existe Santa Claus?

En otoño de 1897 Francis Pharcellus Churrch editor del diario “The sun” abre en su despacho una carta complicada de responder, está remitida por una niña de ocho años llamada Virginia y dice así:
Estimado Editor, Tengo ocho años de edad. Algunos de mis amigos dicen que Santa Claus no existe. Papá dice: "Si lo ves en “The sun” existe". Así que, por favor, dígame la verdad, hay un Papá Noel? Virginia O'Hanlon. 115 San W.95th
Francis resopla, lo más sencillo sería tirar la carta a la basura y a otra cosa mariposa, pero sin embargo se ve en la obligación de responder, lo hace con el siguiente editorial (traducción libre).
Virginia, tus pequeños amigos están equivocados. Ellos son escépticos en una era escéptica. Ellos no creen, excepto lo que ven. Piensan que nada puede existir si no es comprensible por sus pequeñas mentes. Todas las mentes, Virginia, ya se trate de hombres o de niños, son pequeñas. En este gran universo el hombre es un mero insecto, una hormiga, en su intelecto;…

Náufrago

Es luna nueva, Poon Lim observa el reflejo del satélite sobre su mundo azul, escapándose tras el horizonte mientras amanece, desahuciado y deshidratado sonríe, piensa por un segundo en los primeras semanas de su naufragio, cuando aún contaba los días y no las lunas nuevas, hace un lento cálculo mental y se da cuenta de que, si no falla su cabeza recalentada por el sol, son cerca de tres meses el tiempo que lleva flotando como un corcho a la deriva, en mitad de la nada, sobre un océano que le maltrata, le transporta y le alimenta con sus despojos, a los lomos de un tirano que parece querer jugar con él como jugaría un gato con un ratón, divirtiéndose antes de devorarlo. Poon Lim tiene sed, siente que el sol parece haber secado hasta la última gota líquida de su pequeño cuerpo, una sed que araña, se clava en su garganta y en sus labios cortados y agrietados, una sed que se ríe a carcajadas, que le confunde y le susurra al oído, que fácil sería alargar un poco la mano y beber del planeta…

Una medalla para el palomo cojo.

El trece de octubre Charles y los suyos están con la mierda al cuello, desde su trinchera puede observar el vacío más absoluto en la estrecha franja de unos sesenta metros que les separa de los alemanes; sin esfuerzo, en los escasos momentos en los que ellos cogen aliento antes de continuar con la escabechina, Charles casi puede escuchar sus susurros, sus toses, sus voces apagadas, casi puede sentir el temblor de sus extremidades antes del ataque, el pavor en sus tripas antes de saltar a esa pequeña fracción del planeta tierra trazada de plomo caliente y fuego, de carnes abiertas y rojo mezclado con barro, casi puede oler el humo de su tabaco, mezclado con la peste de los muertos, propios y ajenos, amigos y enemigos que ahora se amontonan en posturas grotescas, como muñecos de cera destrozados, pálidos y putrefactos, esperando su compañía. Charles contabiliza a los suyos, unos doscientos hombres útiles, seres capaces de cargar, apuntar y disparar, así por lo menos hasta que les maten o…

Las cicatrices de Capone

Al es un tipo listo, sólo que a veces piensa con la polla, cuando Frank Gallucio entra por la puerta del Harvard Inn, sus ojos de gorila se detienen en el nuevo cliente apenas un par de segundos, suficiente tiempo como para catalogarlo dentro de la gran familia de los pringados con suerte, después, su mirada continúa sin disimulo su lento caminar hasta el bello trasero de las dos acompañantes de Frank, dos morenas de piernas eternas que responden a los nombres de Lena y María, Al suspira, silva y resopla, se relame, mira a Frank y piensa que el muy capullo es demasiado afortunado, ellas son demasiado para él, una es suficiente, Al no sabe que Lena es la hermana pequeña de Frank, su ojito derecho, podría llegar a sospecharlo de mantener su raciocinio intacto, pero a cada segundo que pasa, su cerebro va perdiendo funciones en favor de su miembro viril que engrosado, ya ha decidido que esta noche no va a dormir solo. Al mira a Lena, y cuanto más la mira, más se sonroja ella, más incómoda…

El pato Donald contra el Führer

En 1943 la segunda gran guerra sigue su negro curso, favoreciendo lentamente a unos aliados que comienzan a ver una tenue luz al final del túnel; ése año se desmorona el Afrika Korps, cae buena parte de Italia y en el pacífico, los japoneses comienzan a dejar bien claro que saben luchar hasta la muerte, hasta el último hombre; el tío Sam echa cuentas, comienza a darse cuenta de que realmente puede ganar, pero con con mucho dolor y sufrimiento por delante, aún debe mandar a muchos marines a la trituradora, no se puede permitir el lujo de desfallecer, necesita mantener alta la moral de su gente y así, usa todos y cada uno de sus recursos, entre ellos la animación, entre ellos al pato Donald, al que no le queda otra que coger su fusil e implicarse de lleno en la propaganda; todo para poder enseñarle al mundo lo terrible que es la alienada vida diaria de un sufrido súbdito del Führer en la tierra de los nazis.

Sálvese quien pueda

  "Puedo volver , Puedo callar Puedo forzar la realidad Puedo doler Puedo arrasar Puedo sentir que no doy mas Puedo escurrir Puedo pasar Puedo fingir que me da igual Puedo incidir Puedo escapar Puedo partirme y negociar la otra mitad
Puedo romper Puedo olvidar Puede comerme la ansiedad Puedo salir Puedo girar Puedo ser fácil de engañar Puedo joder Puedo encantar Puedo llamarte sin hablar Puedo vencer Puedo palmar Puedo saber que sin vosotros puede más
Puede ser que mañana esconda mi voz, Por hacerlo a mi manera Hay tanto idiota ahí fuera Puede ser que haga de la rabia mi flor, y con ella mi bandera Sálvese quien pueda
Puedo torcer Puedo lanzar Puedo perderme en la obviedad Puedo servir Puedo cansar Puedo saber que sin vosotros puede más
Puede ser que mañana esconda mi voz, Por hacerlo a mi manera Hay tanto idiota ahí fuera Puede ser que haga de la rabia mi flor, y con ella mi bandera Sálvese quien pueda
Puedo, torcer, lanzar, perderme en la obviedad, sentir, cansar, saber que sin vosotros puede más
Puede ser que mañana esc…

Retratos del mundo flotante

Hacia 1887, Vincent Van Gogh está obsesionado con la pintura japonesa, con el ukiyo-e, los retratos del mudo flotante, estampas bellas y sencillas, elegantes, preciosos fragmentos de lugares cotidianos y lejanos que él y su hermano Theo admiran y coleccionan con fruición, arte que poco a poco va colándose en su sesera, iluminando su mirada y llenando de luz su propia pintura, barriendo de sus óleos las sombras oscuras y tenebrosas de sus primeros años; por aquel entonces el genio pelirrojo deja escrito: "Envidio a los artistas japoneses por la increíble y limpia claridad que todas sus obras poseen, nunca son aburridas y nunca tienes la impresión de que trabajen a toda prisa... es tan simple como la respiración.. ellos dibujan una figura con un par de golpes con la misma infalible facilidad con la que uno se abotona la capa del abrigo”.

A la izquierda, dos pinturas de Utagawa Hiroshige, a la derecha, las copias realizadas por Van Gogh.

El ojo clínico

El treinta de septiembre de 1938, Nevile Chamberlain baja de su avión en el aeródromo de Heston, a pie de pista, el primer ministro ingles es esperado por una multitud de hombres que anhelan noticias de paz, Neville viene de entrevistarse con Adolf Hitler y no espera demasiado para hablar a su pueblo, emocionado por su gestión rápidamente se acerca a los micrófonos y dice: “Nosotros, el Führer y Canciller alemán, y el Primer Ministro británico, hemos tenido una nueva reunión hoy mismo y estamos de acuerdo en reconocer que la cuestión de las relaciones anglo-alemanas son de primera importancia para nuestros dos países y para Europa. Consideramos el acuerdo firmado ayer por la noche y el Acuerdo Naval Anglo-Alemán como un símbolo del deseo de nuestros dos pueblos de no volver a ir a la guerra el uno contra el otro. Hemos decidido que el método de la consulta será el método adoptado para hacer frente a futuras cuestiones que pueden afectar a nuestros dos países y estamos decididos a cont…

Pedazos de mundo cruel

En ocasiones, el dolor tiene testigos, se puede recoger, capturar y transportar, se puede imprimir y mostrar al mundo, se puede susurrar al oído del ser humano, sin palabras, sin eufemismos, sin manipulaciones, se puede clavar en el alma de las personas con alma, y puede ser escuchado y comprendido, alto y claro, transmitido como un puñetazo en la cara. Así, cuando James Nachtwey acciona el disparador de su cámara, es capaz de recoger un pedacito de infierno y transportarlo hasta el confortable salón de tu casa, para que puedas oír alto y claro el sonido de los machetes de Ruanda, puedas oler la muerte en las fosas de Mostar, o sentir el último aliento de un hombre reducido a la categoría de esqueleto en Sudan; mirando sus fotografías entiendes fácilmente que, si el mundo es una mierda, no va a dejar de serlo sólo por cerrar con fuerza los ojos.

“...en Guatemala, el gobierno central, controlado por una oligarquía de descendientes de europeos, estaba comenzando una política de tierra ab…

De autopsias, dictadores y testículos.

Al entrar en la morgue, el Doctor Faust Shkaravaski cruza su mirada con la de media docena de tipos de mirada glauca y barba irregular, que embutidos en sus sucios uniformes de la Smersh le observan en un perfecto silencio, frío y aterrador, sólo roto por el sonido de sus propios pasos y el lejano tableteo de ametralladoras; aún pelean, piensa el cirujano antes de cuadrarse, algunos diablos aún pelean, como si pudieran defender algo más que un puñado de cenizas; el grupo le devuelve el saludo, se abre en abanico y bajo la titilante luz de dos focos de campaña dejan a la vista dos cuerpos calcinados colocados en paralelo, sobre sendas mesas metálicas, y un equipo completo de cirugía en el centro, ennegrecidos, abrasados, los cadáveres adoptan una postura grotesca, en tensión, fruto del rigor mortis y la propia combustión. -¿Son ellos?. -Eso debe decirlo usted. Mal hecho, piensa Faust, a los chicos de la Smersh no les gusta la conversación, las preguntas estúpidas, prefieren respuestas, le…

Monsieur Porrón.

Es inútil, masculla Monsieur Porrón mientras camina borracho y apesadumbrado por la calle alfileritos, afligido ante la cruda realidad, en éste mundo está todo inventado, piensa, ya no hay sitio en el planeta tierra para un esforzado inventor como yo, ahora que todas las grandes ideas han sido paridas, desarrolladas y patentadas, no queda el menor resquicio para la creatividad, no queda otra que resignarse ante la evidencia del olvido, susurra con pena, contando sus cuitas al vidrio verde de la botella, aferrándolo y levantándolo cual Hamlet a su calavera. Es lo que hay, es lo que toca, se dice frente a la tapia de convento antes de detenerse, al sentir su vejiga repleta, al buscar en la oscuridad su entrepierna; así, saca su miembro afligido y comienza a hacer aguas menores contra el muro, con la botella en una mano y el pene en la otra, Monsieur Porrón observa el conjunto y escucha el sonido del chorro contra la piedra, sin parar de orinar, hasta que de repente exclama, maldita sea…

El material más escaso del mundo

Sentado sobre las ruinas de su mundo, el músico vestido de negro parece haberse quedado sin lágrimas, inmóvil, petrificado como una estatua de sal en mitad de la lluvia, siente cómo su cuerpo se disuelve poco a poco, se deshace en fragmentos pequeños que son arrastrados por el suelo hasta la alcantarilla, pedacitos de alma que se mezclan con pedacitos de seres humanos, con sangre seca, con polvo y olvido; restos de personas que ya no son personas, sólo fragmentos de maniquíes, sólo autómatas inertes; como él mismo perdieron la condición humana hace algún tiempo, cuando la locura germinó en las entrañas de su gente, cuando entre silbidos de disimulo del mundo civilizado, los hombres decidieron creer de nuevo en el miedo, en el terror como estúpido mecanismo para construir algo; el músico vestido de negro respira, aire extraño, viciado, oxígeno inútil incapaz de acabar con su sensación de ahogo, movimiento reflejo adquirido en otra vida, en la que inspirar aún servía de algo, no sólo pa…

Prohibición.

Aplausos, más aplausos, cuando Herbert lee el periódico en voz alta, hay fragmentos del discurso que casi hacen saltar las lágrimas a sus compañeros de faena, con una media sonrisa en la boca y una dicción pausada, las frases del gran hombre se encadenan y reviven en su boca, “Esta noche, un minuto después de las doce, nacerá una nueva nación. El demonio de la bebida hace testamento, se inicia una era de ideas claras y limpios modales. Los barrios bajos serán pronto cosa del pasado. Las cárceles y correccionales quedarán vacíos; todos los hombres volverán a caminar erguidos, sonreirán todas las mujeres y reirán todos los niños. Se cerrarán para siempre las puertas del infierno"…Amen, plas, plas, plas, Herbert se despelleja las manos, aúlla y al hacerlo, la manada le acompaña, ríen y dan gracias al diablo por esta bendita prohibición. “Recordadme que vote a este tipo”, dice el final mientras dobla el diario y lo lanza al suelo, eleva sus sucio vaso de cristal y brinda por el senado…

Revoluciones y chistes fáciles.

En marzo de 1913 en la avenida Lexington, entre las calles 25 y 26 de Nueva York, un tipo moreno, serio y de rostro curtido observa las repercusiones de su pequeña revolución, en el pabellón I de la gran exposición del Armory Show, cuelga un cuadro de ciento cuarenta y siete centímetros de alto por unos noventa de ancho que se titula “Nude descending a staircase, nº2” (desnudo descendiendo escalera), un óleo que a nadie deja indiferente.

Lentamente, los hombres y mujeres que han hecho cola a las puertas de la sala, desfilan frente la obra, despacito, deseosos de saciar su curiosidad, no tardan en conseguirlo, al ver el asunto algunos ríen disimuladamente, otros se dan codazos y resoplan indignados o incluso se echan las manos a la cabeza, dejando patente su desagrado; la mayoría sin embargo sigue su camino en silencio, con cara de póquer, intentando buscar la manera de entender tanta modernidad.

Frente a ellos, sobre fondo oscuro hay una figura que decididamente no es humana, líneas r…

El último aliento de Edison.

El dieciocho de octubre de mil novecientos treinta y uno, Thomas Alva Edison afronta sus últimos minutos sobre el planeta tierra, maltratado por la diabetes y la vejez, respira cada vez más dificultosamente en su lecho de muerte; es lo que hay, es condición humana, llegado a este punto, sólo queda morir; recostado, aletargado, acompañado en este último trance por su médico Hubert y su propio hijo Charles, el gran hombre lentamente se apaga entre recuerdos, ideas, inventos y cachivaches, entre miradas de respeto de aquellos que le despiden, de aquellos que deja atrás, en un mundo gracias a él, un poco menos oscuro.
Así, el hombre de las mil patentes, muere de madrugada, cinco minutos antes de las tres y media exhala su último aliento y cuando esto sucede, su hijo Charles, tras constatar el final, antes de comunicar al mundo la mala noticia se acerca a una de las mesas del dormitorio de su padre y observa entre las cosas del finado una colección de tubos de ensayo vacíos, recuerdo de los…

Perdidos en la traducción.

Cuando el tipo con cara de guiri levanta su dedo, el pequeño taxista del infierno sonríe sardónico, mostrando sin querer un par de huecos entre sus dientes de tiburón, yeap, of course, to JFK airport, como no, raudo y veloz abre el maletero inmenso de su viejo Ford Crown Victoria amarillo y por un segundo parece que al hacerlo, un cadáver va a asomar maniatado, no es así, al final el conductor extiende los brazos y agarra las maletas con brío, las lanza al interior del oscuro cubículo y cierra de un portazo, después, con la mejor hospitalidad de su sangre asiática invita a su clientela, ¡pónganse cómodos!, lets go guys, el cielo sobre el atlántico os espera, no debemos llegar tarde; un segundo... ehhh si, si... one second my friend, déjeme pegar una calada, una última calada y terminar el cigarrito antes de emprender el viaje smoke free; la colilla cae, el taxista mira raro, los compañeros se montan y uups, va a ser que no cabemos, que uno va para delante, de copiloto; el tipo con car…

Segundo aniversario.

Sentado ante el blanco dictatorial de la pantalla hay un tipo que se estruja los sesos, que en su frágil silencio cotidiano hace lo imposible por intentar escuchar sus propios pensamientos, ruidos causados por historias e ideas que rebotan en su córtex y con suerte son capturadas, transformadas en palabras, y tecleadas en orden, una detrás de otra, en fila india, siguiendo el compás anárquico de unos dedos aterrados, a veces, ante la vacuidad de lo escrito. Sentado ante el blanco dictatorial de la pantalla hay un tipo que busca revancha contra el mundo, contra la historia y contra la condición humana, construyendo la mayor parte de las veces falsos recuerdos, medias verdades a partir de medias mentiras noveladas y relatos que no son sino pequeñas y relucientes pepitas de oro que cagó el moro, valiosa bisutería del todo a cien empaquetada en una caja de ceros y unos virtuales y ofrecida al mundo por el módico precio de una visita. Sentado ante el blanco dictatorial de la pantalla hay un …

El castrado.

Mientras espera, Marco busca las paredes del recinto y camina lentamente hacia atrás hasta dar con la esquina, exactamente el lugar donde sus mundos colisionan, frente a él, dos hombres negocian, hablan a las claras del coste de la operación y las posibilidades de que Marco muera, de que la inversión se pierda, al mencionar esa opción, el hombre de mandil blanco, el barbero de tez oscura levanta sus hombros y sonríe, intenta poner cara de angelito pero no lo consigue, porque los angelitos suelen tener dientes, después comenta “a veces ocurre, si surge la gangrena y la fiebre se mueren, es un riesgo que asume el cliente”, dice en un tono suave e inerte, muy profesional; el mentor escucha, arruga el morro y mira de refilón al niño, levanta su dedo índice, “mas te vale que seas cuidadoso, el muchacho es un diamante en bruto”. A esas alturas Marco ya tiembla, cientos de voces se agolpan en su cabeza, se aferran a sus piernas, es incontenible, asciende por su diminuto cuerpo y hace que se o…

Tres fantasmas con chapela

Llegado el momento, el tipo de gafas rojas mira atontado su juguete, al acercar el terrón de azúcar a la superficie de su café solo, este impregna la base blanca inmaculada del cubito, y asciende como por arte de magia por las paredes granulosas hasta debilitar y deshacer la dulce estructura, que se desmorona sobre la negra superficie y es disuelta con ayuda de una minúscula cucharilla, como de liliputiense; diversión en estado puro, a según que horas no se puede pedir más, después surge un bostezo y de seguido un marlborito aterriza sobre la comisura de sus labios y es incinerado, prende, el olor de tabaco se mezcla con el de el café; mientras la nicotina y la cafeína se confabulan para sacar su cerebro del aletargamiento cotidiano, el mundo que lo rodea muestra su rutina de colores, de sabores, de luces de tragaperras, olor a after shave del carrefour y densas nubes de faria atravesadas solo de refilón por la luz de la mañana; alguien lleva el gordo para hoy, la camarera se acerca a…