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La esperanza y el viejo pintor



El viejo pinta, recuerda, respira hondo dando forma a un suspiro, construye sin esfuerzo una media sonrisa en su cara cuarteada, siente la caricia del pincel y derrota la dictadura del lienzo en blanco, disfrutando con el tacto untuoso del óleo entre sus dedos y el familiar olor de la trementina manchando la estancia, perfumando su piel, su ropa, su memoria, mezclándose con los pigmentos, disolviéndolos, obrando el milagro sobre la paleta, capturando un pedazo de luz en un mundo gris, sordo, bastardo.

Cosas de la vida el viejo aún es capaz de mirar hacia atrás y pintar con esperanza, a pesar de la guerra, a pesar de la sinrazón, a pesar del miedo y la represión, a pesar del exilio, a pesar de haber nacido en una tierra ingrata, inculta, brutal y necia, acostumbrada a maltratar a sus mejores hijos; quien lo diría, a pesar de todo, resulta que el viejo todavía puede pintar cosas bellas.

Es el final del camino, uno repleto de certezas y pinceladas, de vida, de muerte, de color y de genio, punto desde el que sin embargo se atisba el comienzo de otros senderos, lugares por los que, maldita sea la condición humana, tendrán que caminar otros, porque al viejo le abandonan las fuerzas, porque el tiempo se ríe a carcajadas desde la esquina, disfrutando cada vez que se le quiebra el pulso.

Si hay algo que le duele, es no poder pintar después de muerto, por eso quizás aprovecha sus últimas pinceladas, por eso libera el trazo, empasta las líneas, se empapa de luz y de belleza, se olvida de clasicismos y viaja al futuro, desde Burdeos pinta su “lechera” y enlaza sin querer su obra con la de aquellos que llegarán más tarde, con los maestros que con el tiempo vendrán y querrán dibujar el mundo a base de impresiones.

Es el final de su vida y la gloria, la fama y el reconocimiento, dan lo mismo, cero, no importan; mientras retenga aliento en los pulmones, a Goya no le quedará otra que seguir pintando, mientras le quede una pizca de vida en el interior seguirá dejando pedazos de su existencia entre cuatro listones de madera, seguirá encerrando su realidad entre pigmentos, seguirá enseñándole al mundo como pinta un auténtico genio.

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