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Las letras de ceniza




Hipnotizados, los ojos de Klaus miran abiertos de par en par el brillo de la imbecilidad humana, azules, atónitos y emocionados, son espejo sobre el que se refleja un mundo en descomposición, una gran hoguera que no es más que un preludio evidente del desastre, frente a él, en la Opernplatz, el fuego inmenso se desata, acompañado por un crepitar seco, continuo, agónico, como si antes de ser devorados, los libros que allí se consumen emitieran un último aullido de dolor, una última súplica inútil, inaudible para unos verdugos que se regocijan en su sordera.

Las llamas purificadoras se yerguen poderosas sobre la razón humana, se cuelan a través de las pupilas del estudiante contaminando su humor vítreo, redecorando su retina, imprimiendo en su recuerdo una imagen en amarillo, rojo y negro que no olvidará jamás, vergüenza futura, postal trágica que ilustrará un hueco, un vacío inexplicable en las estanterías del conocimiento, llenado apresuradamente con palabras ausentes, sin significado, con discursos que no dicen nada, perversión del verbo, pútrida carcasa gramatical que sostiene un sinsentido, que ante la pila de libros en llamas simplemente se entrena para el día en que no sólo ardan las ideas.

Frenético, Klaus siente el calor en su cara, el rubor en sus mejillas y el odio en su alma, atraído por la enorme hoguera, se mimetiza con la masa, grita y repite como un mantra las palabras de su líder, se deja seducir porque es un chico fácil, porque una mano en alto y una insignia molona en la solapa es la mejor carta de presentación, el poder condensado en un gesto, en una miserable y minúscula pieza de metal que sin embargo es mágica, que al mostrarse abre puertas y tiñe de miedo las miradas los hombres.

Klaus es suficientemente idiota como par confundir el miedo con el respeto, mientras canta y repite consignas, fija su mirada en la lejanía, emocionado observa al pequeño gran hombre subirse a un escenario, cojo y minúsculo es la antítesis racial de ideal que propugna, con una voz nasal, se dirige a la masa causando una pequeña histeria colectiva.

El líder habla, mueve los labios y emite sonidos que versan sobre la esencia de los buenos alemanes, sobre revoluciones, sobre los espíritus malignos que han llenado de basura las bibliotecas de las universidades, sobre nuevos tiempos que emanan purificados desde el fuego.

Mierda.

Klaus se lo cree, se traga el anzuelo hasta el gaznate, gustoso comulga con la nueva religión y por un segundo siente como el corazón escala sobre su pecho, quiere salir a tomar el fresco, con los latidos ametrallando sus sienes, el estudiante recibe de manos de alguien un libro condenado, es “La interpretación de los sueños” de Freud, impaciente, corre, se acerca a la fogata y antes de lanzar la obra del judío exclama orgulloso.

-Contra el desmenuzamiento del alma y el exceso de énfasis en los instintos sexuales. Por la nobleza del alma humana.

Ya está, es como un orgasmo, Klaus canta, baila, es felicitado por sus profesores y ésa misma noche se emborracha, de vuelta a casa, feliz se mete en el catre y duerme como un bebé, sueña con hogueras y mujeres desnudas, con cientos de brazos que le acogen y le aúpan, disfruta hasta que de repente el gentío desaparece y se encuentra sólo con una niña preciosa, de ojos azules y bucles dorados, que llora un río desde sus ojos, y que camina descalza por un Berlín desolado, reducido a cenizas y escombros, donde no hay otra cosa que muerte y destrucción.

Escalofriado, el muchacho se levanta en mitad de la noche con una gota de sudor frío recorriendo sus sienes, aterrado, bebe un poco de agua y da gracias al cielo por despertar de la pesadilla, su insignia del partido brilla en la oscuridad, le reconforta desde el lado oscuro, respira y cierra los párpados, por suerte los sueños, sueños son.

Comentarios

Hispa ha dicho que…
Llámame pesimista, pero estoy convencido de que me va a dar tiempo de vivir para volver a ver otro orgasmo de estupidez como el que relatas.

Es más, algunas veces tengo la sensación de que ya está sucediendo.
Javi ha dicho que…
Dicen que un pesimista no es mas que un optimista con experiencia.

Solo espero que no sea así.

Saludos
Markos ha dicho que…
Más que sueño, pesadilla.
Puede que sí que nos de tiempo a revivir algo así, no lo descarto. Pero va a estar más ambientado en un estilo Mad Max...
Lo he leído con avidez, que buen post.
Salu2