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El hombre y el miedo.




El miedo huele a orín, es salado y transparente como las lágrimas, perfectamente capaz de teñirse de rojo cuando se mezcla con la sangre y de negro cuando lo hace con la tierra, con el polvo o con la mierda, es imprevisible, un dictador caprichoso que tiembla, que puede secuestrar el alma y petrificar el cuerpo, que juega a su antojo con los músculos, los huesos y las articulaciones, convirtiéndolos en una rígida carcasa, un triste y frágil envoltorio del ser humano.

Tiene a veces forma de persona, viste ropas grises y empuña artefactos metálicos, se cuelga medallas, se esconde en las miradas y conquista el aire con un grito, trasformándose en palabras, en verbos que golpean, que hieren sin tocar la carne, que hacen del cobarde un héroe y del héroe un cobarde, se transmite con la facilidad de un virus y corre de boca en boca a la velocidad del rayo.

El hombre es frágil ante su poder, conquista países y los destruye, bajo su régimen los malditos se sienten a gusto, encuentran el sustento para multiplicarse, para crecer y poblar la tierra, para matar y morir por ideas esquizoides, para poder modelar a gusto las facciones de un adolescente que aún no es hombre, destruyendo su inocencia, sacrificándola sin sentido en un altar construido por y para dementes, justificando lo injustificable.

El miedo se transforma fácilmente en un aullido de auxilio, vota democráticamente a dictadores sin escrúpulos, llama a una madre lejana y suplica por volver a casa, impide que alguien se pregunte que demonios hace un niño en una trinchera y quien es el hijo de perra que lo permite.

El miedo, al fin y al cabo, forma parte del hombre, esta escrito en su código genético, junto a nucleótidos y proteínas, nace y crece desde sus entrañas, se enreda en él y se une a él, le permite sobrevivir, le humaniza y deshumaniza a la vez y a veces, incluso, resulta que puede ser fotografiado.

PD: Fotografía vía Historias con historia.

Comentarios

Hispa ha dicho que…
A mí también me impresionó la imagen. Está claro que bebemos de los mismos feeds.

Algún día, fíjate lo que te digo, las Naciones Unidas proscribirán la guerra, como ya hiciera una vez la Sociedad de Naciones hace décadas sin mucho éxito. Ese día, si llega, supondrá la emancipación definitiva de los hombres, será el día en el que por fin nos habremos librado del miedo.

Eso sí, antes habría que llevarse por delante a miles de hijos de puta que siguen decididos a hacernos picadillo dentro de una sucia trinchera. ¡Qué paradoja!
Javi ha dicho que…
Hispa, por una vez y sin que sirva de precedente, voy a ser pesimista, me temo que la guerra es inherente al hombre, nació con él y morirá con el.

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