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Mostrando entradas de mayo, 2009

La lucha del pintor hambriento

Soutine no pinta, se pelea con el lienzo, una lucha desigual, injusta en la que el pequeño pintor siempre está en desventaja, partiéndose el alma contra musas reconvertidas en gigantes, monstruos de siete cabezas que habitan en la blancura impoluta de la tela, sin descanso, Chaïm muerde el polvo pero se levanta siempre, como un caballero andante sin espada y armadura, como un boxeador vapuleado con manos de pianista, con un pincel como única defensa y una necesidad innata, anclada en lo mas profundo de sus tripas que no le permite hacer otra cosa que no sea pintar.

Lucha y a veces, sólo a veces, gana, plasmando sus personales obsesiones con líneas temblorosas, deformando los trazos pero no los rasgos, expresionista en un mundo impresionista, su pelea deja un rastro cargado de color, revuelto, violento, desolado, manchas de un artista que enfrenta su destino maldito con un eterno dolor en las entrañas.

Chaïm pasa hambre, mira el mundo con los ojos de un niño raro y pobre pegado al escapa…

El Bulldog del Señor

Carry Amelia Nation es el bulldog del Señor y tiene malas pulgas, a los pies del altísimo corre y olisquea enseñando los colmillos, gruñe, detecta el rastro de los pecadores y arremete contra ellos ladrando y mordiendo sobre sus partes blandas, disfrutando con cada dentellada, relamiéndose de gusto con el olor del whisky derramado sobre el asfalto al amanecer.

Temblad bebedores, temblad destructores de almas, porque Carry está con Dios y Dios está con Carry, en cada uno de sus ciento ochenta centímetros de altura y ochenta kilos de peso, protegiéndola, señalando su camino, susurrándola al oído mandatos divinos imposibles de rechazar.

-Levántate, coge un hacha y una Biblia, ve a Wichita y destroza sus tabernas.

Dios podría mandar hordas de ángeles vengativos sobre las licorerías, podría hacer caer toneladas de lava incandescente sobre sus barras y sus camareros, podría convertir el “whisky on the rocks” en cerveza sin y el “Gin tonic” en zumo de piña con pajita, podría ser vengativo y tor…

Banksy

En la puta calle, los muros grises de la ciudad son el lienzo perfecto para ajustar cuentas con el mundo cruel, sobre el frío asfalto, Banksy decora el hogar a cielo abierto de mendigos y prostitutas como un poético justiciero enmascarado, iguala de alguna extraña manera su realidad de cartón y vino picado, sus medias de rejilla y condones de sabores, a la del planeta lejano donde actores y estrellas del rock de sonrisa perfecta pasan la vida entre flashes de fotógrafos y anhelos de adolescentes.

Sobre las tapias desnudas de la gran ciudad, sobre el desquiciado y desquiciante muro de Palestina, sobre las destartalas chozas destruidas por Katrina en los barrios de Nueva Orleáns, el grafitero deja presentes de cincuenta mil libras, democratiza su arte cobrándoselo a los ricos y regalándoselo a los pobres.

Desde el más estricto anonimato, Banksy pinta ratas que cantan, bailan, sacan fotografías, hacen turismo, visten corbata y portan maletines de piel mientras se protegen de la lluvia bajo…

Patty cogió su fusil

Cuando Patty entra en el banco, parece una chica de la cruz roja vestida por Tarantino, mientras encañona al cajero, nota como la adrenalina hierve a borbotones en su interior, haciéndola sudar un líquido frío, viscoso, que se adhiere al gatillo de su M1 y hiela su espalda, convirtiéndose en el mejor indicativo de que, a pesar de todo, aún sigue viva.

Camina por la alfombra del Hibernia Bank como una forajida con clase, como si fuera la hija ilegítima del Audrey Hepburn y Billy el niño, en un pase de modelos desquiciado apunta al personal con elegancia, como si sus balas no contuviesen plomo, como si estuviera viviendo una pesadilla extraña de la que la está costando despertar, una película surrealista sin director grabada en blanco y negro por las cámaras de seguridad.

Y es que el cerebro de la heredera está bloqueado, reseteado por el miedo, misterio de la naturaleza humana que hace a la víctima trasmutarse en verdugo; el puto terror que interfiriere entre las conexiones del alma, que…

Los extraterrestres hablan ruso

Bien mirado, la Vostok 1, no es mas que un pequeño cascarón metálico, una especie de lavadora con alas desde la que, a trescientos kilómetros de altura, Yuri Gagarin mira atónito un mundo azul y casi maldice a sus ojos por tener que pestañear, por hacerle perder durante milésimas de segundo la visión que se muestra ante él, la misma por la que ha jugado su vida a rojo o negro.

Abajo, en la gran madre patria, el azul desaparece, adquiere tonalidades mucho mas grises, en ése momento algunos de sus jefes ya lustran sus medallas y planchan sus uniformes, frente al espejo ensayan la mejor de sus sonrisas y la más dolorosa de sus muecas, que nunca se sabe que deparará el futuro, festival o funeral, cara o cruz, héroe nacional o palmadita en la espalda a una madre desconsolada.

Es lo que tiene, el privilegio de mirar el mundo con los ojos de Dios, una mota de polvo en el aire, que gira y flota consciente de su pequeñez, que en un momento dado tras casi hora y media orbitando el planeta, traga …

La colina de la hamburguesa

La colina 937 es el culo del mundo, un agujero negro maloliente que bajo una manta verde oculta una picadora de seres humanos, un cúmulo de tierra elevado en mitad de ninguna parte que Dios, en su infinita sabiduría, olvidó hace demasiado tiempo, un pequeño infierno portátil donde los demonios no tienen cuernos pero si algún que otro kalashnikov y prefieren ser reducidos a cenizas antes que rendirse.

Por algún extraño motivo, a Johnny le han ordenado dejarse escabechar allí, es lo que esperan de él, su gobierno se ha dejado mucha pasta, le vistieron de verde, de dieron un casco molón, un rifle automático y le metieron en un avión doce horas, feliz viaje a ninguna parte, vuelve con una medalla, mata muchos Charlies, haz que se sientan realmente libres.

Se han encaprichado de una colina, la 937, con su barro, su selva, sus reptiles y sus enfermedades tropicales, en lo alto de la misma el tío Sam quiere poner una hamburguesería, símbolo inequívoco del auténtico progreso, pero misterios de …

El poeta escondido en un escenario

Al hombre de la voz frágil le devoró la bestia, poco a poco, saboreando cada parte de su cuerpo maltratado, deleitándose hasta que sólo quedaron dos ojos grandes y tristes que miraron al mundo antes de irse y cansados de tanto sufrir, lo transformaron en palabras y acordes de guitarra, en versos y música, elementos mucho mas aceptables para el ser humano.

El hombre del alma sensible emocionó mientras luchaba con monstruos de papel, sin fuerzas y acogido por la penumbra, usó su guitarra como escudo y cual quijote fue derribado y se levantó mil veces, vapuleado y reducido a la mínima expresión al final se dejó llevar, abandonando un cuerpo esclavo de si mismo, liberándose al fin de un demonio maldito, ladrón de versos y canciones.

El poeta escondido en un escenario, perdió casi todas las batallas pero ganó la guerra, consciente de su fragilidad se aterró en un mundo descomunal y a pesar de todo encontró la manera de hacerlo mas bello, temió por que al final nadie oyera su voz sin saber qu…

El viejo y el mar

“…Ahora era de noche, pues en septiembre se hace de noche rápidamente después de la puesta del sol. Se echó contra la madera gastada de la proa y reposó todo lo posible. Habían salido las primeras estrellas. No conocía el nombre de Venus, pero la vio y sabía que pronto estarían todas a la vista y que tendría consigo a todas sus amigas lejanas.

-El pez es también mi amigo- dijo en voz alta-.

Jamás he visto ni he oído hablar de un pez así. Pero tengo que matarlo. Me legro que no tengamos que tratar de matar las estrellas.

Imagínate que cada tuviera uno que tratar de matar a la luna, pensó. La luna se escapa. Pero ¡imagínate que tuviera uno que tratar diariamente de matar al sol! Nacimos con suerte, pensó.

Luego sintió pena por el gran pez que no tenía nada que comer y su decisión de matarlo no se aflojó un instante. Podría alimentar a mucha gente, pensó. Pero ¿serían dignos de comerlo? No, desde luego que no. No hay persona digna de comérselo, a juzgar por su comportamiento y dignidad.

No co…

El hombre y el miedo.

El miedo huele a orín, es salado y transparente como las lágrimas, perfectamente capaz de teñirse de rojo cuando se mezcla con la sangre y de negro cuando lo hace con la tierra, con el polvo o con la mierda, es imprevisible, un dictador caprichoso que tiembla, que puede secuestrar el alma y petrificar el cuerpo, que juega a su antojo con los músculos, los huesos y las articulaciones, convirtiéndolos en una rígida carcasa, un triste y frágil envoltorio del ser humano.

Tiene a veces forma de persona, viste ropas grises y empuña artefactos metálicos, se cuelga medallas, se esconde en las miradas y conquista el aire con un grito, trasformándose en palabras, en verbos que golpean, que hieren sin tocar la carne, que hacen del cobarde un héroe y del héroe un cobarde, se transmite con la facilidad de un virus y corre de boca en boca a la velocidad del rayo.

El hombre es frágil ante su poder, conquista países y los destruye, bajo su régimen los malditos se sienten a gusto, encuentran el sustento…

Louis es idiota

Louis es idiota y su principal problema es que no lo sabe, cuando camina por el Boulevard des Capucines, hacia el número 35 ya tiene la mala baba resbalando por la comisura de sus labios, concentrada y destilada en la punta de su pluma, dispuesta a hacer un siete a los egos y las esperanzas de aquellos que cuelgan sus pinturas en el interior del destartalado edificio.

Louis hubiera querido ser un gran pintor, o un gran escritor, asombrar al respetable con increíbles metáforas, o precisos trazos de su pincel, en un mundo menos cruel, su obra pictórica estaría al nivel de los grandes, Gros, Ingres, Jacques-Luis David y su prosa dejaría boquiabierto al mismísimo Moliére, en un mundo idílico, porque en el que vive, ajo y agua, la triste y perseverante realidad es que, como sus pinturas son una mierda y su único don de literato es su lengua viperina, ha decidido hacerse crítico.

El 24 de Abril de 1874 el corresponsal del periódico “Le Charivarí” entra en la primera exposición de un grupo de …

La mar que se fue

Cuando el viento sopla, la sal golpea el rostro de Yuri sin contemplaciones, zurce unas facciones arrugadas, curtidas, maltratadas a medias por el sol y el tiempo, se cuela entre sus párpados e irrita un lacrimal obsoleto, inútil, incapaz de derramar una sola lágrima más por el océano perdido, marinero en tierra, el viejo mira la estepa blanquecina y se pregunta que maldición le impidió morir con los suyos, como Dios manda, engullido por una mar que ahora solo habita en sus recuerdos.

Yuri camina, sin quererlo se adentra en el desierto, perdiendo sus pasos entre la arena, dejando tras de si unas huellas poco profundas, incapaces de hacer frente al viento, pasea sin rumbo buscando la sombra de los viejos barcos que hoy se oxidan como enormes esqueletos de ballenas metálicas, reducidos a polvo sobre el polvo, recostados, inclinados, naufragados en tierra, como enormes estatuas erigidas en honor de la infinita estupidez humana.

El agua no se fue, la robaron, cundo Yuri lo piensa aún nota c…

El material más barato del mundo

Jackson tiene doce años y ha decidido cambiar su nombre por el de Rambo, para poder parecerse así algo más a su ídolo, ha llegado a ésa conclusión mientras ve por décima vez como el tipo duro con su M60, envía en cámara lenta una lluvia de proyectiles sobre sus enemigos, haciéndoles picadillo sin mover una sola facción del careto, con los cartuchos vacíos de la “cerda” cayendo como una cascada de muerte sobre la tierra, sembrando de metal el suelo, de fuego el aire y de emoción el corazón del joven espectador.

El cine suele gustar a los niños, conforme avanza la película en el viejo reproductor, Jackson y sus hermanos, sincronizan sus latidos con los disparos del actor y dejan que la adrenalina invada sus pequeños cuerpos, sus mentes en desarrollo, aúllan como pequeñas hienas en celo, se revuelven en su sitio, saltan sedientos de sangre, jalean a su héroe y al grito de ¡Rámbo mátalos! celebran cada ruso muerto.

La magia del séptimo arte, sólo que Jackson no sabe de efectos especiales, d…