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Clarke y sus leyes




Cuando Arthur C Clarke revisa en 1973 su obra, tras repasar y releer viejos escritos para una nueva edición de su ensayo “Perfiles del futuro”, decide sintetizar buena parte de su conocimiento en tres verdades como puños que rápidamente adquieren rango de ley.

Estas son:

Primera ley de Clarke: Cuando un anciano y distinguido científico afirma que algo es posible, probablemente está en lo correcto. Cuando afirma que algo es imposible, probablemente está equivocado.

Segunda ley de Clarke: La única manera de descubrir los límites de lo posible es aventurarse hacia lo imposible.

Tercera ley de Clarke: Cualquier tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia.

Tras lo cual, dicen que el viejo divulgador sonrió y con una buena dosis de ironía británica dijo algo así como “Si tres leyes fueron suficientes para Newton, creo que modestamente debo parar aquí”.