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Zazel y los hombres bala




-Rose, lo tengo, nos vamos a hacer de oro.

-¿De oro?

-Si, es el número definitivo, aquel por el que el Gran Circo Farini entrará a formar parte de la historia.

-Si… ya… dime.

-Solo te diré tres palabras… “Bala de cañón humana”, es fantástico.

-Eso son más de tres palabras...

-Que mas da, el caso es que nadie lo ha hecho hasta ahora, lo tengo inventado y patentado, imagínate, un gran cañón largo como el infierno que a mi señal te escupirá cual bala hasta los doce metros de altura, el público te ovacionará.

-¡Doce metros de altura!

-Si, ya se que es poco, cuando perfeccionemos el sistema de poleas y las gomas probablemente alcancemos catorce o quince, es prometedor.

-No sabes como, esto… ¿y de la seguridad que?

-Recogida con la clásica red, tú ya has caído desde más alto, la única diferencia es que esto será una trayectoria parabólica, está todo estudiadídimo.

-¿Estudiadísimo?, ¿por quien?

-Pues por mí y por los carpinteros, Steven estuvo en la mili sirviendo una pieza de artillería, de esto sabe un huevo, el tema está en dar la fuerza justa al impulso, ni poca, ni mucha.

-Nos ha jodido, si es poca me estazo en la arena y si es mucha me como a los payasos.

-En efecto, veo que lo has pillado, pero no te agobies que hemos hecho un huevo de pruebas con sacos de patatas… siempre acertamos.

-Patatas…

-Solo queda darle unos retoques a la explosión, se me ha ocurrido que a la vez que te lanzamos podemos quemar un poco de pólvora para que parezca un cañón de verdad y asustar un poco al respetable.

-¡Pólvora! no tengo ganas de salir ardiendo.

-Exagerada, si se hace bien la llama se ha consumido antes de que pases a través de ella.

-Tu, lo has dicho… si se hace bien, pero, ¿y por que yo?

-Por tu peso, eres pequeña, fibrosa, un hombre no cabe por ahí, además si aumentamos mucho el volumen del proyectil humano es más difícil acertar, se producen más fallos técnicos.

-Ya.

-Mira tengo hasta tu nombre, serás Zazel, es super exótico, los hombres caerán rendidos a tus pies.

-Espero que no sea al revés.

-Te lo repito, no te agobies, está todo estudiadísimo, piénsatelo y me lo dices a la hora de la comida, es una oportunidad que no puedes dejar escapar.

-De acuerdo, lo pensaré, por cierto, ¿que hay para comer?

-Carne y puré de patata, creo, ¿tienes hambre?

-Si te soy sincera, no mucha, nos vemos.

PD: El primer hombre bala fue de hecho una mujer, se llamó Rosa Richter y estuvo en activo catorce años, hasta que un mal disparo la hizo retirarse con la espada rota, ocurrió en 1877.

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