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¿Donde esta el Bourbon?




-Motor, cámara, acción.

En torno al decorado, media docena de hombres se apelotonan con la plegaria en la punta de la lengua, con la respiración contenida, con los músculos en tensión mientras el run run del carrete captura por sexagésimo primera vez la misma escena.

¡Clac!

La claqueta se cierra, suena como una guillotina sobre sus cabezas.

Toc, toc.

-¿Quien es?

-Soy yo, Sugar.

Mierda, bendito sea Dios, lo ha hecho, ha conseguido decir las tres palabras juntas, Wilder a punto esta de saltar de alegría, de escurrírsele una lágrima por la mejilla, no se lo permite, se contiene, no mueve ni uno de los escasos pelos de su cabeza, no emite un solo sonido que pueda causar cualquier distracción de Marilyn, sus ojos escudriñan como en cámara lenta cada movimiento de la Diosa, del mito embutido en zaparos de tacón.

Camina, se contonea, con cada golpe de cadera podría derretir un polo, se planta frente al mueble de atrezzo y abre los cajones buscando algo, en el interior de los mismos se encuentra escrita en letras grandes la frase que toca, solo tiene que leer, sonreír azorada y decir “¿Dónde está el bourbon?”, es el momento, los ojos infinitos de la rubia buscan a sus compañeros, ahora o nunca…

-¿Dónde está…que?

Pasa un ángel, roba el bourbon, distrae a Norma Jeane, su mente vuela a las nubes reservadas a las criaturas celestiales mientras un silencio prolongado invalida la toma número sesenta y uno, Wilder no sabe si llorar o reír, Lemmon y Curtis piensan seriamente en el asesinato o en su defecto salir corriendo de los estudios sin volver la vista atrás.

-¡Corten!

Es lo que hay, la Monroe tiene el día cruzado, que las Diosas en el fondo no son infalibles, las miradas la taladran con una mezcla peligrosa de odio, deseo y desesperación, ella, ajena a mundo que pisa se gira y retoma su marca en el suelo.

Vamos a por la toma número sesenta y dos.

Cosas del séptimo arte, tras “Con faldas y a lo loco”, Billy Wilder dirá de ella: “Existen más libros sobre Marilyn que sobre la segunda guerra mundial, y ciertamente hay una semejanza entre los dos, fue un infierno, pero valió la pena”.

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