Ir al contenido principal

Holden y las comedias románticas




"Lo mas gracioso es que tenía al lado una señora que no dejó de llorar en todo el tiempo. Cuanto más cursi se ponía la película, mas lagrimones echaba. Pensarán que lloraba porque era muy buena persona, pero yo estaba sentado al lado suyo y les digo que no. Iba con un niño que se pasó las dos horas diciendo que tenía que ir al baño, y ella no le hizo ni caso. Solo se volvía para decirle que a ver si se callaba y se estaba quieto de una vez. Lo que es ésa, tenía el corazón de una hiena. Todos los que lloran como cosacos con ésa imbecilidad de películas suelen ser luego unos cabrones de mucho cuidado. De verdad."


Comentarios