Ir al contenido principal

Troppo vero !!!




Ahí está, por los siglos de los siglos, Giovanni Battista Pamphili, más conocido como Inocencio X, con su nada inocente cara observando al genio que le retrata, rojo sobre negro, mirada ajada, agria, desconfiada, más propia de un personaje de los Soprano que de el representante de Dios en la tierra, con la mano izquierda agarrando el reposabrazos mientras el pulgar sostiene una nota sin duda repleta de intrigas.

Puteado, molesto porque en la paz de Westfalia los europeos habían puesto fin a treinta años de muertos, una panda de inútiles que habían tenido la osadía de dejarle a un lado, ninguneando su mando espiritual, reduciendo sus prebendas, menos poder para un cargo para el que hay que valer, para el que hay que tener ojos en la nuca.

Manipulado, viejo, rodeado de hombres inútiles y mujeres perversas, con su cuñada con derecho a roce Olimpia Maidalchini a la cabeza, haciendo y deshaciendo, condimentando el vino de sus enemigos con venenos de toda clase y condición, preguntándose a cada bocado si es el último, si la última puñalada trapera asestada en palacio tendrá como destino sus propios riñones.

Una familia encantadora, generosa, nada apegada al dinero, tanto que a la muerte del propio Inocencio no quisieron ni pagar su entierro, dejando al Papa tres días cogiendo frío en la sala de la plancha, hasta que el tema comenzó a oler por si mismo y no quedaron más huevos que rascarse el bolsillo.

Un sinvivir, una pintura genial, el hombre y sus demonios, a la vista, sin necesidad de escarbar demasiado, un papa desnudo y un autor, sevillano pintor de la corte española, que cuenta más en una pincelada que muchos escritores en diez capítulos, un maestro que en vista del percal Vaticano no se achanta y hace el mejor de los retratos.

Una frase que pasará a la historia, cuando el Santo Padre se ve por primera vez frente al cuadro, arruga el morro y mira de forma sombría a sus sirvientes, es como un espejo que no refleja nada bueno, una realidad fría y desoladora ante su dueño, por fin se decide a hablar, dos palabras cortan el aire quedando eternamente asociadas a su persona.

-Troppo Vero!! (Demasiado verdadero!!)

Comentarios

Entradas populares de este blog

Sarah "La louchette"

1840, en algún tugurio perdido de la mano de de Dios, Sarah descansa tras un duro día de trabajo, sentada sobre una vieja y desvencijada silla nota como los años y la sífilis comienzan a roer sus entrañas, duele, como una autómata desarrolla un ritual casi sagrado, con el pulso tembloroso vierte agua fría sobre un terrón de azúcar, observa como se deshace lentamente, arrastrándose hasta el fondo del vaso de absenta, el líquido verde se torna lechoso, apetecible, el primer trago la calma, el dolor desaparece por un momento antes de que el segundo lingotazo traiga de nuevo las convulsiones.

Mira a su alrededor, no le gusta lo que ve pero hay que joderse, no queda otra, una vida perra que la ha envilecido, que la ha hecho arrastrar sus sufridos huesos por la mitad de los prostíbulos de Paris, violenta, primaria, desconfiada, sus ojos torcidos reparan en un espejo, su mirada encuentra bajo dos dedos de mugre el reflejo de un despojo, calva, bizca y huesuda su precio en el mercado de la car…

Las cicatrices de Capone

Al es un tipo listo, sólo que a veces piensa con la polla, cuando Frank Gallucio entra por la puerta del Harvard Inn, sus ojos de gorila se detienen en el nuevo cliente apenas un par de segundos, suficiente tiempo como para catalogarlo dentro de la gran familia de los pringados con suerte, después, su mirada continúa sin disimulo su lento caminar hasta el bello trasero de las dos acompañantes de Frank, dos morenas de piernas eternas que responden a los nombres de Lena y María, Al suspira, silva y resopla, se relame, mira a Frank y piensa que el muy capullo es demasiado afortunado, ellas son demasiado para él, una es suficiente, Al no sabe que Lena es la hermana pequeña de Frank, su ojito derecho, podría llegar a sospecharlo de mantener su raciocinio intacto, pero a cada segundo que pasa, su cerebro va perdiendo funciones en favor de su miembro viril que engrosado, ya ha decidido que esta noche no va a dormir solo. Al mira a Lena, y cuanto más la mira, más se sonroja ella, más incómoda…

Picasso, el nazi y el Guernica

Mientras el pintor intenta concentrarse, el hombre de tez blanquecina camina en círculos por el estudio, husmeando, la luz de la mañana parisina se cuela por el ventanal y dibuja sobre el suelo una sombra alargada, delgada, sutil, que hace crujir la tarima al caminar, que da pasos cortitos y no duda en emitir sonidos de aprobación o desagrado ante las obras allí expuestas, ruiditos que se mezclan con las campanas del Sagrado Corazón, que a pesar de todo siguen repicando.

Pablo fuma, mira de reojo a su visita no invitada, no deseada, mantiene el silencio y respira hondo, sin esfuerzo las alarmas de su sexto sentido pitan casi más alto que las de la basílica cercana, el tipo que tiene enfrente lleva unas palabras invisibles tatuadas en su frente, HIJO DE PUTA, dicen, va vestido de civil, pero sus ademanes lo delatan, su compañía también, dos bulldogs de metro ochenta, levitas de cuero negro y miradas oscuras, repletas de desprecio, inertes, con sendos bultos en sus sobaqueras, con sendas…